Entrevistas

11 Desaparecidos: Deathrock

septiembre 25, 2018

11 Desparecidos es una banda colombiana. Su sonido está regido por la pauta del movimiento Gótico, Death Rock y tintes de punk con algunos toques atmosféricos del post-punk. Su expresividad se enmarca con la realidad individual y social.

La escena musical gótica y dark  en Colombia es mínima, tanto así que ellos son uno de los pocos grupos representantes. Su álbum “Inocencia Interrumpida” fue un trabajo auto gestionado que vale la pena escuchar por su mezcla interesante de géneros. Hablamos con Juan Carlos Rubio (Bajista) y Ana Milena Marín (Vocalista) de 11 Desparecidos quienes nos cuentan un poco sobre su sonido.

Un poco más sobre este grupo en El diario del punk rock 2019 

 

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Nova Crónica: ¿De dónde surge la inspiración para su música?

Juan Rubio y Ana Marín: En 11 Desaparecidos tratamos de ver el mundo tal vez con una lupa demasiado profunda. Creemos en el dicho que dice “que uno no es que sea pesimista, sino alguien bien informado”, creemos que éste mundo realmente tiene un trasfondo bastante oscuro y sombrío, situación que comienza desde como llevan las personas, en su individualidad, sus vidas, hasta como se conforma la sociedad y se relaciona con ella y el planeta mismo. Nuestra generación es cada vez más superflua, cómoda y hasta indolente ante sus propias desgracias. Sin embargo, nuestras letras no se paran en el pesimismo absoluto, sino en develar la gravedad y oscuridad de la realidad para reflexionarla. Creemos que si no vemos estos problemas a la cara no los vamos a solucionar.

 

N: ¿Cómo definirían su sonido y cómo lo logran?

Juan Rubio y Ana Marín: 11 Desaparecidos ha tenido varias etapas en su trayectoria, marcada tanto por la entrada y salida de integrantes como por la identidad misma del proyecto, el cual desde un principio definió su influencia en lo que en España llaman “Afterpunk” y en EEUU llaman “Deathrock”, que son prácticamente lo mismo, con algunos matices propios de sus países. Aquí en latinoamérica no se ha definido un concepto, hay más enredos que claridades, y la actual moda “hipster” ha ayudado a confundir más todo, lo cual, tal vez sea parte del mismo proceso de crear identidades. A principio de ésta década con algunos parches nacionales y de otros países de sur américa llamábamos a la movida siniestra latina como “Rock Muerto” o “Rock de Cementerios” con la idea de superar el anglicismo, pero esa idea desapareció con el actual boom comercial del postpunk revival y demás. Hoy preferimos llamar lo que hacemos como “Deathrock” ya que nuestra principal base de influencia está en dicha movida de California, la cual admiramos, aunque tampoco buscamos imitar.

Para construir nuestro sonido trabajamos sobre la base de una propuesta sólida entre el bajo y la batería, siempre buscando sonidos graves, quitándole protagonismo a los brillos y procurando que la guitarra se mueva entre ritmos y atmósferas densas. Las voces son propias del dramatismo del rock goth de los 80´s, por eso llevamos como influencias a cantantes como Peter Murphy, Rozz Williams o Eva O.

 

 

N: ¿Cómo fue el proceso de grabación de Inocencia Interrumpida?

Juan Rubio y Ana Marín: No fue fácil, éste género se construye por amor al mismo, la movida siniestra, el deathrock, lo gótico no son géneros con los que nosotros esperemos reconocimiento ni popularidad, tal vez al contrario. Reconocemos que el género es bastante subterráneo en Colombia, aunque muchos de sus elementos hoy se han llevado a la ola de bandas impulsadas por la reconstrucción del postpunk y la moda “hipster”. Es por esto que desde un principio sabíamos que el álbum era más el sueño de los integrantes de la banda, que la intensión de entrar en la lógica de la competencia por sobresalir en un mar infinito de bandas y sonidos nuevos.

Las actividades de grabación y de producción en general, tuvieron aciertos y errores, que viéndonos en retrospectiva, tal vez con un poco más de acompañamiento profesional pudo haber generado un producto mucho más sólido, sin embargo, para ser una experiencia surgida de la autogestión, el apoyo con amigos que conocían del tema y en un contexto donde prácticamente nadie le apuesta a estos sonidos, pues vemos que el ejercicio ha tenido más receptividad de la que esperábamos, tanto en Colombia, como a nivel internacional.

 

N: ¿Cómo es la realización de los videoclips?

Juan Rubio y Ana Marín: Actualmente tenemos un video clip propiamente dicho, de la canción “El Susto”, un video clip realizado en técnica “stop motion” con personajes de plastilina y escenarios de construcción manual. Este fue realizado por Diego Gómez – Rex, anterior vocalista, en un proyecto de taller cultural que tuvo en su momento.

 

 

N: ¿Quieren transmitir algún mensaje con su música? 

Juan Rubio y Ana Marín: Creemos que la música es un elemento poderoso en la construcción de imaginarios en las personas, es por ello que nuestras canciones buscan generar reflexiones, desde un enfoque más “oscuro” tal vez esperando que sea como una forma de decir “ehh! Nos estamos cagando el mundo!” y que algunos y algunas, al menos, reaccionen. A esto, le sumamos que creemos profundamente en que debemos reconocer la cruel y oscura realidad de Colombia, solo ello nos permitirá salir del hoyo negro en el que estamos sumergidos como sociedad.

 

N: ¿Cómo se ve reflejada Colombia en su trabajo?

Juan Rubio y Ana Marín: Una buena parte de nuestras reflexiones e identidad que hemos plasmado en los 11 Desaparecidos tiene base en la realidad, como decíamos, cruel y oscura de Colombia. El mismo nombre, 11 Desaparecidos, es la expresión de un momento histórico del país, donde todos los días escuchábamos sobre “¿Donde
están los 11 desaparecidos que sacó la fuerza pública del palacio de justicia?”, y bueno, meses después el número cambio, pero nosotros decidimos dejarlo, ya que no solo nos habíamos dado a conocer con éste nombre, sino que creemos en el papel de la representación histórica por medio de un acto tan simple pero no menos profundo, como el nombre de la banda.

 

N: ¿Creen que las denuncias políticas y sociales deben existir dentro la música?

Juan Rubio y Ana Marín: Si, totalmente. Si bien, la música no puede reducirse a la crítica social y política, ya que como toda expresión artística, la música permite expresar el acto de existir de las personas, con toda su complejidad, si se debe tener en cuenta que en un país donde han logrado que las nuevas generaciones poco se interesen por como se construye sociedad, como se puede tener una mejor calidad de vida, etc etc, pues generar reflexiones y crítica social por medio de la música es un acto no solo necesario, sino urgente.

 

N: ¿De que forma existe el punk en lo que hacen?

Juan Rubio y Ana Marín: 11 Desaparecidos tiene base en lo que hoy se llama en mucho países “Deathrock”. El origen de éste género se encuentra en el postpunk de los 80´s pero también en la movida “Batcave” en Londres, la cual junto al sonido punk y postpunk, género la movida “Goth” quienes transformaron la propuesta visual punk a una propuesta visual de “muertos, zombies y vampiros” por medio de atuendos y maquillajes. De esta movida Goth surge el Deathrock, principalmente en California, EEUU y cuyos sonidos y atuendos no se desmarcaron totalmente del sonido Punk, la filosofía DIY y la estética del Mohawk, que en el Deathrock se llama “Deathhawk”. Entonces tanto desde lo musical como desde lo visual – artístico, el Deathrock tiene un fuerte origen en el punk. Luego han habido muchas evoluciones musicales, el Deathrock no ha sido estático, y hoy hay bandas que hacen sonidos tal vez más cercano a melodías atmosféricas, otras que si bien no tienen atuendos mortuorios, hacen Deathrock desde etiquetas de postpunk, y otras que se concentran en rescatar el sonido punk dentro de lo Goth. 11 Desaparecidos se ubica más en ésta última, aunque las últimas composiciones se han acercado más a la onda Goth que Punk. Este debate ha causado tanta curiosidad en el género que hay un dicho rondando en la movida a nivel internacional “Deathrock, too punk for Goths, too Goth for punks” (Deathrock, demasiado punk para los góticos, demasiado gótico para los punks), y si nos autoevaluamos, sí, 11 Desaparecidos está en esa transición.

 

N: ¿Cuáles son sus canciones favoritas de la banda? 

Ana Marín: Para mi es Daysi, ya que fue el primer tema que conocí de la banda en una época en que yo era fan y no integrante. Es un tema que musicalmente me ha hecho vibrar desde siempre. También me gusta mucho Inocencia Interrumpida, porque es un tema que me llega al fondo del alma principalmente por la fuente de inspiración de su lírica.

Juan Rubio: Me gusta mucho las canciones Desaparecidos y Féretro de Piel, tanto por sus letras como por la composición. Sus letras expresan claramente qué piensa 11 Desaparecidos, sus composiciones muestran claramente cómo es el Deathrock en 11 Desaparecidos. Disfruto mucho escucharlas, parándome como fan y no como constructor de ellas. Por otro lado, pese a que no es mi favorita, la canción El Susto es la canción mejor lograda de la banda, tanto por su composición que tuvo un trabajo no solo arduo, sino que logro encontrar una química perfecta para construirla desde la evolución musical de cada integrante; igual pasa con su letra, que habla sobre una realidad que la mayoría de personas ignora, al bazuco como droga le llaman “El susto” y crea aparentes monstruos para los demás, pero a la final siguen siendo seres humanos los que están viviendo esa experiencia tétrica y altamente adictiva. Por último llevo con cariño la canción OMS, porque fue la primera canción que dijo qué eran los 11 Desaparecidos, posicionó a la banda en la movida siniestra de Latinoamérica y EEUU, y nos abrió bastantes puertas y logros, pero no es mi favorita.

 

Música y tecnología: ¿Qué les parece el mundo actual?

Juan Rubio y Ana Marín: Somos una banda con sonidos clásicos principalmente, hasta el momento la tecnología en 11 Desaparecidos no ha ido más allá de los efectos en bajos y guitarras por medio de pedales. Muchas bandas en el género han usado Drum Machine, lo cual admiramos, pero hasta ahora no hemos usado. También sintetizadores, y hasta adornos en los procesos de edición y masterización bastante interesantes. Creemos que muchos de esos aprendizajes fruto de la tecnología le ha costado asumirlos al rock en Latinoamérica por distintas circunstancias, principalmente por las brechas y facilidades que brinda la economía en los países llamados desarrollados. Aquí la inmensa mayoría de bandas hacen las cosas con las uñas, y eso nos aleja de asumir la tecnología con más capacidad profesional y artística. De todas formas, considero que así como hay artistas que buscan innovar con los géneros, también es correcto mantener vivas las características de los géneros, muchas bandas de rock Goth y Deathrock hoy siguen teniendo características de hace 10 o 20 años, mantienen viva la movida y siguen sorprendiendo.

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