Crónicas, Entrevistas

El capitán Arturo Segovia

Julio 14, 2017

Novacronica tuvo la oportunidad de hablar con una leyenda del fútbol colombiano. Su nombre parece olvidado pero sus logros son inmortales: Capitán de la Selección Colombia, logró el subcampeonato de la Copa América en 1975 y fue campeón con Millonarios en dos oportunidades: 1972 y 1978.

Arturo Segovia, es un nombre que usted no debe olvidar jamás, el fútbol le debe un reconocimiento por tantos años de servicio. Por nueve años Millonarios fue su casa, sin embargo, el equipo de sus amores, al que hizo campeón y del cual también fue capitán no le permite ni siquiera un pase de cortesía al estadio. Hoy entrena a niños y todavía busca apoyo para conseguir implementos como balones y conos.

Mientras el país celebra los triunfos recientes de la Selección Colombia, sigue cada movimiento del actual capitán James Rodríguez y le da importancia al todo lo que dice El Pibe Valderrama, existe un hombre que lleva escondido en la sombras por décadas, uno que llevó antes esa misma cinta de capitán y defendió por muchos años la camiseta de Colombia. Ese hombre es Arturo Segovia, una verdadera leyenda del fútbol colombiano,  un hombre que no solo se dio el lujo de jugar con Garrincha, sino que fue su amigo íntimo. Un hombre que a sus casi 77 años y a pesar de las dificultades sigue luchando igual que en un terreno de juego.

En una mañana soleada  el equipo de Nova Crónica recorre la ciudad por dos horas con un único objetivo: encontrarse con el ex capitán de la Selección Colombia. Después del largo recorrido llegamos a nuestro destino en la localidad de Fontibón, allí en el último piso de su apartamento nos recibe un hombre sencillo y canoso, en su habitación tiene la radio encendida y en la sala hay varias fotografías de sus hijos y nietos.  Nos invita a sentarnos en el sala comedor, parece un hombre normal pero no lo es, en su mirada se encuentran algunas de las mejores historias del fútbol.

Tardamos cerca de una hora hablando, el ex capitán nos cuenta historias sobre su amistad con Garrincha, el médico Gabriel Ochoa Uribe y Marcos Coll, los títulos de Millonarios, su amor por Bogotá, la magia de Willington Ortiz, la batalla épica que tuvo la Selección Colombia frente al mejor Perú de la historia en la final de la Copa América de 1975. Por momentos, nos emocionan sus palabras y lo escuchamos con el respeto que un niño debería tenerle a un maestro, nos hace reír con varias anécdotas y también logra entristecernos con otras. Al terminar la entrevista y a pesar de que cojea, el capitán nos acompaña bajando las escaleras del edificio como si fuera un atleta que todavía puede correr por la gloria.  

Nova Crónica tiene el placer de presentar a una verdadera leyenda del fútbol, esperando que los amantes del deporte rey disfruten tanto esta entrevista como nosotros. Con ustedes el eterno capitán: Don Arturo Segovia.  

 

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NOVA CRÓNICA: Primero queremos decirle que es un honor estar con usted. Don Arturo, cuéntenos: ¿Cuál fue su mayor éxito en el fútbol? 

Arturo Segovia: El mayor éxito fue cuando llegué Millonarios, anteriormente ya había sido convocado por la Selección Colombia, estuve en los Juegos Bolivarianos en Barranquilla. Casi siempre fui convocado a la selección, estuve en varias selecciones colombianas.  Lo mejor de mi carrera fue mi paso por Millonarios y la Selección.  

 

N: ¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?

AS: Yo me inicio en el fútbol en Soledad Atlántico, mi madre que en paz descanse fundó un equipo de fútbol que se llamaba Atlético Soledad,  mi mamá  sin tener mucha idea era la que patrocinaba el equipo, logró reunir a una gran cantidad de muchachos que después de estudiar nos poníamos a practicar y pudimos conformar un buen equipo que a la postre jugó campeonatos pequeños, ahí fue cuando hice mis primer pinos. Luego pase a la selección Atlántico y fui convocado a unos juegos bolivarianos con la Selección Colombia. Yo nací en 1940, los futbolistas que admiraba eran Marcos Coll y Antonio Rada que fueron jugadores seleccionados por Colombia, también el “Flaco” Meléndez que ya era bastante veterano en esa época. Marcos Coll también fue mi técnico, no fui al sepelio pero fue un gran amigo, un profesor, un padre.

 

N: ¿Quién fue su mejor amigo en el fútbol?

AS: El mejor amigo y hermano fue Hermenegildo Segrera, fuimos compañeros en la Selección Colombia y en Millonarios. Vivíamos cerca al 20  de Julio, donde vivía también Willington Ortiz, allí vivía casi toda la gente que participaba en Millonarios y el bus nos recogía y nos llevaba a los entrenamientos. Me mantengo en contacto con muy pocos, una vez me encontré con “Cheche” Hernández y estuvimos hablando.  

 

N: ¿Cómo llega a Millonarios?

AS: Fui dos veces campeón con Millonarios: 1972 y 1978. Antes estaba en el América y tuve una pequeña lesión, el doctor Gabriel Ochoa Uribe me trae a Bogotá. Yo venia con unos cuantos kilos de más  y empecé a trabajar fuerte y pude bajar de peso.  En ese entonces el marcador de punta de Millonarios era Gabriel Hernández que también era el capitán, teníamos un equipo de jugadores colombianos de primera línea, prácticamente había una Selección Colombia en Millonarios. Posteriormente, Gabriel Hernández tuvo una lesión, yo tomé esa posición  y seguí hasta que logramos ser campeones.

Millonarios es el equipo donde todos los jugadores quieren llegar, indudablemente era el mejor equipo de Colombia, es una institución increíble, llena de virtudes. Le daban mucha ayuda a los jugadores y jugué casi nueve años hasta retirarme. Al llegar a Millonarios me sentí realizado, las cosas mejoraron para mí y estando allí fui convocado a la Selección Colombia.

 

N: ¿Cómo fue trabajar con el médico Gabriel Ochoa Uribe?

AS: Siempre lo he dicho: en Colombia no habrá un técnico como el doctor Gabriel Ochoa Uribe, primero por lo que él significa para el fútbol y todo lo que el jugador aprende de él, el respeto que genera, el conocimiento que tiene del fútbol, es un técnico con una capacidad enorme, aparte de ser un técnico impresionante es una excelente persona. Él lo ayuda a uno en los momentos críticos y también da buenos consejos. Para mí, siempre y hasta que yo muera el mejor técnico siempre va a ser el doctor Gabriel Ochoa Uribe.   Lo vi hace poco en una entrevista por televisión, esta bastante mayor pero todavía se ve bien, no tuve la oportunidad de hablar con él, me hubiera gustado, lo recuerdo con mucho cariño y aprecio.

 

N: ¿Cuáles cree que han sido las problemáticas de Millonarios en las últimas décadas?  

AS: Casi siempre le echan la culpa a los técnicos pero yo creo que también ha sido la contratación de jugadores. Millonarios es una institución que si va a contratar jugadores nacionales o extranjeros tiene que contratar jugadores de primera línea.  Por lo que he visto han llevado jugadores que no creo que sean para Millonarios.  El equipo siempre tiene que pensar en ganar el campeonato. Millonarios antes estaba por encima de Nacional, pero lo que esta haciendo Nacional es muy bueno, tienen una buena organización y piensan primero en el porvenir de los mismos jugadores y les ayudan en la parte económica, ojalá a uno le hubieran ayudado de esa forma. 

Yo creo que anteriormente los jugadores tenían más pertenencia por el equipo. En ese entonces uno vivía bien, muy cómodo, no le faltaba nada.  Económicamente no se veía el dinero que se ve en este momento, pero no importa porque llegué a una institución grande, fui conocido, mis hijos se criaron y terminaron sus carreras como profesionales, tengo que estar muy agradecido con Millonarios.

 

N: ¿Le gustaría volver a Millonarios?

AS: Sí, tal vez trabajar con alguna categoría inferior, pero es bastante difícil, Millonarios ya tiene sus profesores. Generalmente el técnico que llega trae su camada, empiezan a hacer contrataciones nuevas, preparador físico, profesores de educación física, ojalá existiera la posibilidad de volver.

 

N: Usted nació en Soledad, Atlántico, sin embargo usted quiere mucho a Bogotá

AS: Yo amo a Bogotá como si hubiera nacido en la ciudad, también amo a la costa y voy porque tengo familiares, pero esta ciudad yo la amo mucho, la verdad Bogotá ha sido todo para .  Bogotá tiene todo para trabajar, estudiar, llevar una vida mejor, hay más oportunidades que en otras partes.  Como en toda capital hay problemas, hay muchos ladrones, pero esas son cosas que como dicen por ahí “uno tiene que torearlas”, si te metes en un sitio malo seguramente vas a tener problemas, pero si andas en sitios cómodos nunca vas a tener problemas. 

Yo vivo en este barrio (Fontibon), todo el mundo me conoce por mi buen comportamiento, no me gustan los problemas, cuando hay problemas los esquivo, me escapo. No soy conflictivo ni problemático, simplemente quiero vivir tranquilo, no me gusta meterme en los problemas con nadie, que cada uno viva su vida tranquilamente, a veces he visto problemas pero no me meto, vivo mi vida tranquila y más en este momento, ya casi tengo 77 años y me siento bien.    

 

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N: Por lo general los ex jugadores son recibidos como héroes en su estadio. ¿Qué pasó cuando volvió al estadio El Campín?

AS: Hace rato no iba al estadio y volví para ver a Millonarios, en esa parte del estadio habían barras bravas, anteriormente cuando se jugaban los clásicos, los hinchas de Millonarios y Santa Fe  se reunían en el famoso palacio del colesterol, departían, hablaban y de pronto se tomaban una cerveza, pero ahora ves cerca a un hincha de Santa Fe y es para problemas. 

Quería volver al estadio y fui hasta la oficina de Millonarios, les dije que si había la posibilidad de que me  dieran un pase, pero ni me conocían… Salí tan desinflado como un balón viejo, después de  todo lo que yo hice por Millonarios, fui dos veces campeón y además era el capitán. A uno deberían darle una entrada permanente. Después me encontré con un amigo y él me invitó  porque en Millonarios no fueron capaces de darme una entrada.      

 

N: Usted es uno de los mejores jugadores de la historia de Millonarios

AS: Yo creo que sí, lo que hice en Millonarios ha sido una cosa grande, siempre fui titular, lo que hacíamos, la forma como nos preparábamos, la forma como nos trataba el público. El título más especial fue el de 1978 porque teníamos jugadores veteranos, incluido yo, tuvimos un primer semestre muy malo y a mitad de año trajeron a un técnico argentino que nos trajo suerte. Empezamos a entrenar fuerte, en el segundo semestre nos funciono y fuimos campeones.     

 

El capitán Segovia en la tranquilidad de su hogar

 

N: Cuéntenos una anécdota divertida

AS: Me pasó algo con Jerónimo López, él era el arquero de Millonarios.  Jugábamos en contra de Pacho Chagas, un carrilero zurdo que le pegaba a la pelota como los dioses. En el partido él había tenido dos tiros libres y la pelota pasó cerca, en la tercera pelota a su favor, yo me puse de espaldas en la barrera mirando a Jerónimo y él me dice: “Arturo tienes que mirar al que va a patear”  y yo le dije: “¡Ni por el carajo, este gol no me lo pierdo!” y la pelota entra. (risas)

 

N: Los clubes, la federación de fútbol y el estado los abandonaron

AS: No nos ayudan para nada, es impresionante, en otros países los ubican bien, acá ni siquiera los reconocen, cuando fui al estadio a ver a Millonarios ni me conocían, es lamentable.  Uno no alcanzó a ahorrar y no existían estos contratos de hoy con los que se gana bastante bien, en ese entonces era muy poco lo que se ganaba. En esa época se vivía cómodo, tal vez podías tener un carro o una casa, yo tuve mi carro y mi casa pero económicamente no alcanzaba. Mi casa estaba en ciudad jardín sur, uno de los que me ayudó fue el doctor Gabriel Ochoa Uribe, él fue conmigo y me dijo: “Arturo, vamos a comprar esa casa”, y compré la casa con lo que me ganaba en Millonarios.   

 

N: Usted jugó con uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol. ¿Cómo era Garrincha?

AS: Cuando Mané Garricha vino al Junior de Barranquilla jugó solamente un partido.  Hace poco yo había llegado al Junior y nos hicimos muy amigos. Él se hospedaba en el Hotel Majestic, era un señor en todo el sentido de la palabra. ¡Qué señor! Él tenía un problema enorme con la cantante Elza Soares, vivía con ella y había tenido problemas con su familia.  Físicamente venía mal, ya también tenia sus años, pero en ese poco tiempo siempre demostraba la calidad de jugador que era,  cada vez que tocaba la pelota uno se quedaba sorprendido. Después del partido comentamos eso con los muchachos, decíamos “este tuvo que ser un brujo, un mago”, la verdad jugaba muy bien.   

Cuando llegué a Barranquilla fui a vivir con mi esposa al Hotel Majestic.  Garrincha era demasiado humilde, yo estaba muy joven y él me daba muy buenos consejos.  En el tiempo que estuvo nunca tomó ni una cerveza. Pidió que le instalaran  una hamaca en la habitación, no dormía en una cama normal, una hamaca era su costumbre. Él ya estaba sentimentalmente destrozado, una vez habló de su mujer pero después no se volvió a tocar el tema, estaba muy enamorado. Después de que jugó el partido se fue para Brasil. Es increíble conocer a una persona con tantas virtudes, sentimentalmente él estaba reventado pero su forma de pensar era increíble, una persona de sentimientos nobles. No podría escoger entre Garrincha y Pele, hay que reconocer que Pele también ha sido un mago, el comportamiento de ese señor ha sido impresionante, excelente jugador, excelente persona. Los dos fueron unos jugadores tremendos.  

 

N: ¿Cuáles son las diferencias entre el fútbol de antes y el actual?

AS: Ahora es un poco más rápido, se corre mucho, se marca mucho.  Yo creo cuando nosotros jugábamos el fútbol era mucho más elegante, lleno de adornos y cosas.  Aunque también teníamos que correr mucho, la preparación física que había en Millonarios era tal vez la mejor que había en el país. Teníamos un profesor que también jugó en Millonarios: El Mono Rubio, él era la llave del doctor Ochoa, con él trabajábamos muy fuerte. Unas de las bases que tenia Millonarios era la preparación física,  la condición de manejo de pelota, el juego exquisito y bonito.

Si quieres a un equipo, lo vas a querer siempre, puede ser Millonarios, Deportes Tolima,  el que vaya de colero o el que sea. Ahora ven al Real Madrid porque tienen una constelación de figuras. Es incomodo saber que las nuevas generaciones no sienten pertenencia con los equipos de Colombia, deberían pensar que Millonarios ha sido el equipo número uno en nuestro país.

 

N: ¿Cuál es su mayor arrepentimiento?

AS: He cometido tantos errores que han dolido, después de que me retiro del fútbol me separo de mi señora y ese fue el mayor arrepentimiento que tuve, yo tenía tres hijas y fue muy duro para mí. Ahora ya son señoras que tienen sus hijos, pero yo no actué bien. Si pudiera cambiarlo todo mejoraría mi manera de ser, estudiaría, yo a duras penas termine el bachillerato, si pudiera devolver el tiempo me metería a estudiar.  Es importante ser un buen estudiante y tener una carrera. Hago énfasis en eso con los niños que entreno, lo primero que les digo es: estudien muchachos. Todos los días cuando empezamos el entrenamiento les pregunto ¿Cómo van en el colegio? les digo que el que no estudia, como dicen por ahí: “esta llevado”.

 

N: ¿Cuáles eran sus virtudes?

AS: Yo tenía una ventaja como futbolista y defensa, era que me lanzaba mucho al ataque, después dijeron que eso me lo invente yo, incluso me iba al ataque pasando por encima de las ordenes del doctor Ochoa Uribe, a él no le gustaba que fuera al ataque, me decía “de la mitad de cancha no me pasa”, pero yo me iba constantemente al ataque, era un adelantado a la época. Además teníamos un jugador que era difícil quitarle la pelota como Willington Ortiz, que estaba en su mejor momento, cuando él cogía la pelota era un problema enorme para los rivales, la habilidad que tenía y la potencia, la velocidad,  él lo hacia posible y me abría el camino para que yo fuera al ataque, él se tiraba un poco al centro y yo tomaba la salida.  

 

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N: Sus debilidades

AS: Metía mucha “patica”, en una ocasión jugando en Cúcuta le pegué un zapatazo violentamente a un rival, afortunamente no lo lesione, pero si le pegué muy fuerte,  a raíz de eso el doctor Ochoa me llamó y me dijo:  “sabemos que eres fuerte pero tienes que calmarte un poco,  tienes que mermarle porque así siempre te van a expulsar”. A pesar de que yo era fuerte, en mi carrera solo me expulsaron dos veces.

  

N: El subcampeonato de la Copa América de 1975

AS: Fui el capitán de la Selección Colombia por mucho tiempo. En ese entonces teníamos un equipo muy bueno, jugamos la final con Perú y le ganamos 1-0 de local pero perdimos 2-1 de visitante, nos fuimos a un tercer partido que se jugó en Venezuela y perdimos 1-0. Fue un partido de toma y dame, ese día cayó un aguacero impresionante, fue un partido muy bravo.  Hace rato que yo no jugaba un partido tan interesante como ese.  Nos ganaron  y lo hicieron bien, tenían un equipo de primera línea, tal vez uno de los mejores equipos que Perú ha tenido.  Eran unos magos, perdimos pero creo que representamos bien a Colombia. Sabíamos que íbamos a llegar lejos porque veníamos entrenando bien, teníamos un equipo muy bueno, estaba Jairo arboleda, Édison Umaña , Víctor Campas,  Jaime Morón, Alejandro Brand, llegamos pero lo importante es que hubiésemos sido campeones.  

 

N: ¿Qué siente al ver los partidos de la Selección Colombia con jugadores reconocidos mundialmente y sueldos exorbitantes? ¿Siente qué el país no le ha dado el reconocimiento que merece?

Siento nostalgia, tristeza, uno piensa cantidad de cosas, pero son cosas que pasan. ¿Qué se supone que voy a hacer? Nada, tratar de sobrellevarlo y pasar bien los últimos años, no meterse con nadie, seguir en lo mismo, porque yo sigo en el fútbol que ha sido mi pasión siempre. Sí, siento que no me han dado un reconocimiento por todo lo que hice en el fútbol

 

N: La vida después del fútbol 

AS: Uno no esta preparado para eso, cuando me retiro de Millonarios me llaman del Deportes Tolima para que jugara un año más, pero la verdad ya me sentía cansado, además el contrato decía que solo me pagaban por partido. Yo trabajé con varias empresas, sobre todo en escuelas de formación, seguí continuamente en el fútbol, no me retiro porque la verdad es parte de mi vida. En el 20 de julio hay una pequeña escuela de formación, les colaboro, los dirijo, hago alguna observación, pero no estoy metido totalmente de lleno, voy los martes, jueves, a veces los sábados y le colaboro al dueño de la escuela.

Yo entreno a unos niños y les digo que estudien, desgraciadamente en nuestro medio hay una cantidad de niños de 8, 9 años que ya tienen problemas en la casa, los papás tienen que ir a trabajar, por ende los niños se quedan solos y en cualquier momento se descomponen, se meten en problemas, vicios. En Europa tienen una formación deportiva completamente diferente, acá de pronto el papá ve que al hijo le gusta el fútbol y lo mete a una escuela de formación, pero son muy pocos los que pueden hacer eso.
 

N: ¿Cómo le gustaría ser recordado?

Que me recuerden como un buen futbolista, como una buena persona, que nunca vayan a decir que Segovia era un malandro, un borracho porque no lo soy y nunca lo fui. Hay mucha gente que todavía dice que cuando nosotros jugábamos éramos unos borrachones. ¿Ustedes creen que si uno hubiera sido un borracho podría haber jugado por casi 20 años de profesional? ¡Seguro que no! es lamentable que la gente hable de esa forma. Lo hieren a uno, yo no fui un santo, no voy a decir que no probé el alcohol, pero tampoco fui un alcohólico o un perdido por la cerveza o el ron.

La escuela de formación sigue, trabajo con muchas ganas en el 20 de julio, pero también se necesita tener apoyo para ciertas cosas, implementos, un balón, conos, petos, sogas, una cantidad de cosas, si hubiese posibilidad que alguien le colabore a uno con balones, alguna cosa, porque dinero no pido. Luego dicen es que Segovia esta comiendo mierda, pero yo vivo tranquilo, no vivo como un rey pero no estoy pasando necesidades.

 

Lea también la entrevista con Daniel Tílger

©**Este artículo esta protegido por derechos de autor Andrés Garrido Torres

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

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