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Fútbol y Rebeldía: Tílger

junio 15, 2017

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Fútbol y Rebeldía: Tílger (Parte I) 
Por Andrés Garrido
Periodista

 

 

 

 

En el fútbol todo cambia muy rápido, es casi como la música pop, un día puedes estar en la lista de éxitos y al siguiente desapareces en la oscuridad. Todo ahora es sobre los clubes ricos y la publicidad. Los jóvenes dicen ser hinchas de equipos extranjeros y viven obsesionados con la cultura de las celebridades, los fanáticos se concentran en festejar las victorias antes que formar parte de una comunidad y estar identificados con una ciudad

 

Hoy en día los estantes de las librerías están repletos de biografías sobre jugadores robots sobrevalorados con sueldos exagerados, compuestas por escritores fantasma para editoriales que ya no creen en la Literatura.  El fútbol es dominado por corporaciones, publicistas e hinchas de cartón: fanáticos colgados al vagón de los triunfos recientes del Barcelona, Chelsea y Manchester City. El fútbol  ha sido invadido por millones de euros, porches,   peinados  y tatuajes  extravagantes

 

Es hora de contar historias sobre seres humanos que viven como usted y como yo;  ellos también tienen cosas interesantes por decir. La mañana era gris, como un típico día capitalino, el periódico el Tiempo titulaba en uno de sus artículos: El regreso del Tílger. La nota periodística del 11  abril de 1999,  narraba la historia de un futbolista argentino radicado en Colombia. Se trataba de un goleador que jugaba para los Millonarios de la ciudad de Bogotá. Fue uno de los mejores extranjeros que jugó en el país, sus goles en todos los equipos lo avalan: El máximo goleador extranjero de los años noventa en Colombia.

 

Artículo: “El regreso de Tílger” del periódico El TiempoEl goleador extiende sus brazos a la tribuna después de un gol en un clásico bogotano.

 

Daniel Tílger era un goleador letal, contaba con habilidades para driblar, cabecear y disparar. Al llegar a Millonarios fue adorado al instante por la afición. No solo por sus habilidades sino por su actitud. No le importaba lo que dijera la prensa o algún director técnico sin escrúpulos. Dentro y fuera de la cancha lo hacía todo a su manera. Como cantaba Frank Sinatra en la canción My way: “Amigo mío, lo diré sin rodeos, hablaré de mi caso, del cual puedo hablar con certeza. He vivido una vida plena, viajé por todas y cada una de las autopistas, y más, mucho más que esto, lo hice a mi manera”.

 

 

¿Cuál es la definición de héroe? Según la Real Academia un héroe es: “Persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes” o “Persona a la que alguien convierte en objeto de su especial admiración”. Teniendo en cuenta ambas definiciones, podría decir que estoy escribiendo un pequeño tributo para algunos hombres que vistieron con honor la camiseta de un equipo de fútbol y que en algunos casos el tiempo parece olvidar.

 

La vida de los ex futbolistas es difícil, alrededor de los treinta años se ven obligados a renunciar a su profesión. El fútbol es muy ingrato, si hasta Garrincha, posiblemente el mejor jugador de todos los tiempos parece olvidado; incluso su cadáver ha desaparecido del cementerio. Si así de ingrato fue el fútbol con el jugador más mitológico y a la vez el más humano de todos, que suerte se puede esperar para los demás.  

 

El mejor jugador no es solo aquel que deslumbra en el terreno, es también aquel que cambia la vida de la gente, no solo por sus goles o regates, sino por su actitud fuera y dentro de la cancha.  La primera vez que hablé con Daniel Tílger fue en 1999, yo era un niño que entrenaba en la escuela del club los Millonarios. De hecho, no estoy seguro si hablé con él, yo era muy tímido y estar cerca de mi ídolo me intimidaba, así que creo que simplemente le pase una hoja para que la firmara y él amablemente lo hizo.

 

Un año antes le había pedido  un autógrafo  a un jugador que me ignoró como a un fantasma.  A veces las celebridades o personas con un cargo medianamente importante pueden llegar ser muy arrogantes. Es justo como dijo el periodista argentino Martin Liberman refiriéndose a algunos jugadores de la selección argentina: “Unos millonarios que orinan a la gente”.  Por tanto, nunca olvidé el gesto que Daniel Tílger tuvo conmigo, eso demostraba su sencillez y calidad humana que pude comprobar años después cuando tuve el gusto de entrevistarlo.  

 

Millonarios de Bogotá (29 fechas invicto: récord histórico del fútbol colombiano)

 

En 1999 todo lo que quería en la vida era conocer a mi ídolo Daniel Tílger. Ese año el equipo duro 29 fechas sin perder, ese récord todavía se mantiene intacto. No fuimos campeones por aquellas estupideces de quienes organizan el campeonato local, donde inventan todo tipo de estructuras ridículas donde el ganador nunca es el que lo merece, pero eso es meternos en terrenos que darían para otro tipo de reflexiones.

 

Muchos años después de que Tílger vistiera la camiseta de Millonarios, empecé a vislumbrar la posibilidad de entrevistarlo. Quería hablar con la persona que había inspirado mi niñez con sus goles. En la adolescencia tuve varios héroes pero Tílger nunca salió de la lista, con los años su leyenda fue creciendo en mis recuerdos. Además yo sabía escoger bien a mis héroes, los míos siempre eran rebeldes o marginados, aquellos donde veía reflejada mi propia insolencia juvenil.

 

En aquellos años sentía mucha empatía por el francés Eric Cantona: un salvaje que iba formando broncas en todas partes. El inglés Paul Gascoigne: un alcohólico que desperdició su talento. El sueco Tomas Brolin, que se negó a jugar para algunos directores técnicos sobre los cuales llegó a declarar que eran unos idiotas (razón tenía sino valoraban el talento de semejante genio). Todos esos jugadores eran rebeldes  con causa y de alguna forma habían desperdiciado su potencial: alcohol, mal temperamento o simplemente demasiado honestos para un mundo hipócrita.  Al convertirme en un adulto podía sentirme todavía más identificado con sus hazañas y sus desgracias.   

 

 

En los años noventa había escogido ser hincha de Millonarios por una serie de acontecimientos. El principal: la ciudad de Bogotá. Tenía solo dos opciones y de ninguna manera iba a escoger a Santa FeHay algo que me desagrada supremamente del equipo rojo de Bogotá, parece que sus fanáticos son todos esos personajillos de alta alcurnia bogotana que detesto: el presidente Santos, el ex presidente Samper y una lista interminable de sujetos de dudosa reputación. Por su parte, Millonarios, en contradicción con su nombre, es el equipo del ciudadano de a pie, tiene más éxitos deportivos que su rival de patio y nunca se puede olvidar que Alfredo Di Stéfano jugó para Millonarios.

 

A pesar de los intentos fallidos de mi tío político para inclinarme por el rojo, lo mío siempre fue el azul. Aunque Daniel Tílger llegó a jugar para el rival de patio, incluso marcándonos una tripleta en un fatídico clásico capitalino; aunque en esa época yo era muy pequeño, por tanto, ni vi aquel partido, ni me importa para que equipo jugaba el goleador. De todas formas, lo que los fanáticos de Santa Fe siempre olvidan es que Tílger jugando para Millonarios también le marcó tres goles a Santa Fe: un doblete en un 3-0 que alargó el invicto a 28 fechas y un golazo en 1-1. De esos goles fui testigo y  recuerdo que Tílger, al igual que Gascoigne, Brolin, Cantona y en tiempos recientes Joey Barton, era más que cualquier estrella del rock, era la verdadera encarnación de la rebeldía.

 

 

Lea también la entrevista con Daniel Tílger

©**Este artículo esta protegido por derechos de autor Andrés Garrido Torres

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