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Escritora de sueños: Elisa Estévez

enero 28, 2019

Por Andrés Garrido 

El Café Nicanor en Bogotá fue el lugar donde tuve el placer de conocer a mi entrevistada, la joven y talentosa Elisa Estévez, escritora del libro Atala y Elisa.  A través de cada pregunta formulada pude descubrir a una artista simpática y brillante. Me habló de poesía, ilustraciones y libros. Sus respuestas fueron acorde a su talento.

Elisa es una persona sencilla, podría decir que hasta dulce: en ningún momento puso problemas por el tiempo ni por la cantidad de preguntas. La joven me impresionó por su inteligencia y madurez. Pocas veces en la vida tienes la posibilidad de conocer a mujeres de tanta virtud.  Sus ojos estaban llenos de comprensión, sabiduría y secretos. Su voz es pausada y genera calma. Se trata de una mujer indescifrable que desarma con sus palabras. Su cabello es salvaje y me recuerda al de Caitlin Mcnamara (la esposa del poeta Dylan Thomas). Por un momento, Elisa me hizo sentir en un viaje en el tiempo, me transportó a una época en donde las personas debatían sobre poesía y no sobre las banalidades que nos inundan con la tecnología del siglo XXI. Es un placer compartir algunos secretos y puntos de vista de la joven artista bogotana.

La creación

Cada acción, cada momento de crear una cosa es un encuentro con uno mismo. Yo creo que se aprende a observarse.  El mundo que conocía antes de la publicación del libro era muy tranquilo y solitario, se trataba de un soledad que no era consciente de si misma. Después de publicar el libro empecé a  percibir esa soledad como algo consciente y presente. También se aprende un poco a estar solo, a convivir con la soledad y a estar aliviado con ella.

Hay momentos en los que me gusta la soledad, en los que se convierte en un gran regalo, un sustento y una especie de alimento. Hay otros momentos en lo que es todo lo contrario: un veneno. Supongo que no depende tanto de la soledad sino de la consciencia.  En una felicidad ideal, el estar solo no debería implicar dolor. Alejarse mucho de la soledad no permite el espacio para crear, no da el tiempo ni el silencio, que son supremamente importantes para crear, pero una soledad excesiva tampoco genera las herramientas. El aislamiento no permite observar el mundo, creo que salirse de lo propio y lo cotidiano es una gran herramienta para crear, es un gran motor porque vuelves a ser un niño, en la medida en la que vuelves a aprender. La creación se trata de buscar un punto medio entre los espacios de soledad y mundo.

El proceso del libro: Atala y Elisa

En el proceso de edición no hubo cambios de contenidos, no me dijeron que suprimiera un capítulo o extracto. Solo hubo cambios de palabras y cosas muy pequeñas. En ese entonces no tenia la capacidad para entender lo que había escrito.  Mucho después alguien que me contó que existe algo llamado auto ficción, es una literatura que sale de la vida propia pero cuyo fin nunca es contar la vida propia; el fin de una autobiografía es contar la vida y ese nunca fue mi propósito con la novela.  Ahora siento que es auto ficción.

No es tanto lo que esta escrito sino con la intención que está escrito.  Sí, hay cosas que me ocurrieron, en desorden, tergiversadas, cambiando cosas, omitiendo, pero nunca fue el fin de la historia contar algo que no era, sino construir a partir de esas experiencias una vida ficticia de una personaje ficticio; construir algo inexistente a partir de lo existente.  Ahora es un mundo aparte, construido con su propia lógica. La sensación de estar expuesto permanece así yo estuviera escribiendo ciencia ficción o fantasía. Tuve problemas en el sentido de que mi familia es muy cercana a esa realidad del personaje. Son cosas que uno no había dado antes y debían ser dichas interpresonalmente, todo eso que hace parte de ser joven y tener 17 años y publicar un libro.  Si fuera mayor tal vez no hubiese pasado por lo mismo, no lo sé, es algo que ocurrió.  Hay gente a la que le molesta, que dice: siento que estoy leyendo tu vida, pero eso no lo veo como un problema.  

Todos los días me sentaba a releer, sobretodo porque creo que estaba obsesionada con la historia y con el hecho de que la iba a presentar en un concurso. No esta dependiendo de la idea de ganar, sin embargo, existía una sensación de presión y una idea de que lo que estaba haciendo debía ser suficiente.  ¿Las horas de trabajo? No sé, cuando trabajo no siento el tiempo, pero en cada tanda de escritura salían máximo 10 páginas y mínimo 5. Ahora no logro ni siquiera una página por día…. todo es mucho más lento. Técnicamente tengo un poemario terminado pero necesita madurar.

Escribir / dibujar

Es una necesidad de generar un refugio de la realidad y de un montón de cosas a las que no estoy acostumbrada, puesto que el dibujo y la escritura son lo más cercano a mí. El mundo artístico es lo ideal, es una especie de hogar.

El dibujo es increíblemente orgánico, no tengo memoria de mi vida sin el dibujo, desde que empecé a formar la memoria existe el dibujo. La literatura, ese mundo de la palabra y el conocimiento aparece como  a los 12 años. Leer fue lo que me despertó ese las ganas de escribir. El poeta Raúl Gómez Jattin fue directamente hacia mí, pero en el libro hay menciones que surgen desde lo ficticio y son acordes con el personaje, por ejemplo, yo no soy muy lectora de Rimbaud, no he leído mucho sus poemas, pero Atala lo ha hecho y para ella es muy importante. Por otra parte, el hecho de que algunos libros o música fueran importantes en mi vida ayudaron en la construcción.  

El espacio

El mayor refugio dentro de todos estos micro refugios que me construyo es el taller de mi casa: mi cuarto y mi biblioteca, allí tengo mis libros y mi espacio de trabajo. Lo prefiero a otros espacios porque es silencioso, en ese lugar estoy tranquila.   Cuando ando fuera de los espacios conocidos, es difícil no desconcentrarse. La atmósfera me la da un silencio interior.  La pereza no siempre es fácil de evadir, tampoco la tristeza. La desesperanza y la tristeza en gran cantidad me inhabilitan creativamente… a veces siento que no vale la pena.  Cuando quiero crear solo lo hago y sale. Utilizar la expresión “bloqueo“ significa invisibilizar esas sentimentalidades que para mí son claras: pereza, tristeza y desesperanza.   

El plan

Después de 2 años no se ha repetido un proceso similar al de Atala y Elisa. Desde el primer momento que tuve la idea de escribir, hice un plan con la línea del tiempo y las cosas que quería proponer.  Me adherí a ese plan y trabajé casi todos los días durante 6 meses, ese nunca me había pasado y no ha vuelto a pasar porque soy extremadamente desorganizada. Ahora mi modo es empezar cientos de proyectos, si acaso termino uno  y lo hago muy lento, pero no creo que exista una forma que lo acompañe a uno toda la vida, o tal vez, pero no la he descubierto, por ahora solo trato de dejar que las cosas ocurran y aceptarlas. Me parece que mis nuevos proyectos necesitaban mas tiempo vivencial.

Inspiración vs Necesidad

No se trata de inspiración, es necesidad. Creo que la inspiración entrega una forma distinta de trabajar. De hecho, dividiría la creación en esos dos momentos. La necesidad se parece un poco al impulso que tuve con Atala y Elisa, estaba obsesionada y no podía salirme de ese universo construido, casi que la vida la empecé a percibir como una herramienta mas para construir. Y la inspiración es mas parecida a la sensación de amor y en mi caso, siempre tiene que ver con el arte. Por ejemplo, ahora me propuse iluminar (decorar un texto con ilustraciones, metales) algunos textos que me han gustado muchísimo. El que estoy trabajando ahora es el capitulo 14 de las confesiones de San Agustín; eso es inspiración, no es necesidad.  Yo podría seguir mi trabajo como ilustradora y escritora y no me sentiría distinta, pero hay amor, un agradecimiento por lo que he vivido  y que se trata de una sensación mucho más elevada, eso es  la inspiración.  En este caso es una forma de dar gracias a ese capitulo de San Agustín, que para mí ha sido muy importante. La necesidad brota de otras cosas, yo diría que ahí si brota un poco del dolor y la desesperación, así como las ganas de entender algo, todo eso también sirve para crear.  

Los sueños

Lo único necesario para para la creación, es encontrar alguna forma para vencer esas 3 cosas que mencionaba antes: la desesperanza, la pereza y la tristeza. Con la escritura es leer, con el dibujo es construirse una biblioteca visual, buscar referentes. Siento que el arte es colectivo, no pertenece a lo privado.

Los sueños siempre han sido una cosa muy importante, siempre han estado allí. Al escribir Atala y Elisa, decidí explorarlos como un mecanismo principal para crear. Es raro, no solo siempre los he tenido sino siempre me han importado y les he dado ese protagonismo, igualmente a la naturaleza. La biología me gusta muchísimo y es raro porque cuando hablo de ella menciono el conocimiento humano, algo que se ha dicho y existe. Es una búsqueda de conocimiento en general, enfocada hacia ciertos puntos de interés como la biología o la lingüística. Últimamente las relaciones interpersonales me parecen fascinantes, tienen sus propias estructuras y eso me inspira.  

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