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FUNCIONAR COMO UNA MÁQUINA

Mayo 15, 2017

Extracto sobre “La balada de la ciudad” (Novela de Andrés Garrido Torres)
Revista La Brújula (número 61) de la Universidad Jorge Tadeo Lozano
Por Sebastián Rivera (Director de La Brújula)

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El temor más grande del ser humano, después de la soledad y hablar en público, es el de no funcionar como una máquina: sentir es malo, cansarse es malo, tener miedo es muy malo, no actuar igual a los demás es imperdonable, pensar distinto al otro es impío, llorar está prohibido, errar es punible y vergonzoso, agotarse es inviable, no aculumar posesiones con un valor de cambio elevado es sinónimo de fracaso y no acumular capital es sinónimo de demencia. En resumen, el ser humano le teme a ser humano.

 

El 2016 fue un año trágico para muchos debido a que durante sus días fueron grandes artistas como David Bowie, Carrie Fisher, George Michael, Prince, Sir George Martin, y muchos otros que merecen un artículo completo en las páginas del mundo; empero fue un año de mucha vida, porque – entre tantos otros grandes sucesos- fue testigo de la culminación de La balada de la ciudad, la gran opera prima de Andrés Garrido, una novela crónica que se gestó en la U.Tadeo. “El 80% de la novela la escribí en la biblioteca de la universidad, en el tercer piso”, relata Andrés. “Las clases de periodismo fueron fundamentales porque me dieron muchas herramientas e ideas”.

 

La cultura es todo aquello que hace de la vida algo digno de ser vivido, es la frase del poeta T.S. Eliot que Andrés Garrido, egresado del programa de Comunicación social y periodismo, toma para estructurar su mensaje e iniciar su relato de vida, una historia de cuna y crianza tadeísta. Luego de obtener su pregrado en Comunicación social-Periodismo, Andrés viajó a Sevilla, España, a estudiar una Maestría en Escritura Creativa. Se fue con su manuscrito bajo el brazo, casi el manuscrito final, para convertirlo en su tesis de maestría, la que luego mutaría en su novela-crónica. 

 

“Este personaje y su grupo de amigos son de estos típicos estudiantes que no tienen otra prioridad en la vida que beber e irse de fiesta; la historia es el choque entre este estudiante privilegiado y Rebecca, una venezolana que llega a Colombia huyendo de la crisis de su país y resulta siendo una trabajadora -incluso esclava- sexual, primero en los Llanos orientales, abusada por la guerrilla, y luego en un prostíbulo de Bogotá, ciudad a la que llega pensando que tendrá mejores oportunidades”.

 

Rebecca: la trágica estrella de La balada de la ciudad 

 

La balada de la ciudad fue presentada en un evento en la Biblioteca principal, en el mismo lugar en el que se gestó. “No hubiera podido pensar en otro lugar para presentarla en el país, así como no hubiera podido imaginar estudiar en otra universidad. Si no hubiera sido por la UTadeo, tal vez la novela no hubiera existido o sería totalmente diferente”. En ese momento, Andrés recuerda a su profesor de Literatura, Felipe Neira, quien fuera aquel que le diera la clave de la inspiración en el arte: “Él siempre nos decía que el escritor saca sus ideas es de su vida misma, de sus experiencias. Era una clase magnífica. Me parece realmente lamentable que hayan eliminado esa clase, junto con otros talleres literarios del área de Humanidades”.

 

La tinta del sello tadeista sigue esparciéndose por las páginas de la obra de Andrés, y de tantos otros que en lienzos, pentagramas, tablas, lentes, sustratos y plataformas digitales dejan su alma luchadora como arma en la guerra por un mundo mejora a través del arte: la única guerra y arma que deben existir. La humanidad debe dejar de preocuparse por operar como robots y entender que, como dice Andrés Garrido, la literatura -y el arte, en general- “te ayuda a pensar […] te hace ser más humano”. La humanidad debe entender que las artes son más que simple “entretenimiento” para ocupar los “ratos libres”, que no son ninguna distracción, y que conocerse a sí mismo a través del arte es el acto base de la libertad del ser. Tampoco deben ser una imposición, pues cada persona piensa, actúa, y siente diferente, y considerar que todos deben operar del mismo modo en una misma disciplina es el error que la sociedad -y, en especial el sistema educativo -ha cometido, de nuevo, con el anhelo y el imaginario de que el ser humano debe funcionar como una máquina.

 

La inivitación es unirse al ejercito de Andrés (y otros escritores), en la búsqueda de la liberación y de la recuperación del ser. Todos somos artistas y cada uno debe encontrar su forma (de arte) para romper las cadenas. No obstante, debemos tomarnos un atrevimiento especial con la literatura, pues nuestra condición humana nos ayuda a organizar los millones de narraciones que tenemos para contar, por eso Robert McKee, el profesor de guión cinematográfico más importante, premiado y aclamado del mundo, nos invita dejar de utilizar la retórica tradicional, esa que se limita a unir una idea tras otra, y atreverse, mediante la sumersión de la literatura, a conectar una idea con una emoción, el cual es, finalmente, el gran triunfo del arte. La literatura, como lo estaba convencido el recién fallecido pensador Tzvetan Todorov, nos invita a imaginar otra forma de concebir y ordenar este mundo tan complejo en el que vivimos. ¡Atrévanse y decídanse a lanzarse! No importa lo que hagamos desde que no olvidemos lo que somos: almas en movimiento en cuerpos de transición. Lo que se llevé el alma será la verdadera riqueza.

LA BALADA DE LA CIUDAD: DISPONIBLE EN PAPEL

LA BALADA DE LA CIUDAD: DISPONIBLE EN E-BOOK

 

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