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La pesadilla vuelve a surgir

Junio 8, 2017

La pesadilla vuelve a surgir: La cultura del odio

Por Jorge Alexander González (Invitado)

 

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Escritores de la talla de George Orwell, Aldous Houxley, Julio Verne, y H G Wells alertaban en sus libros e historias que lideres inescrupulosos tomarían el poder político para manipular, dividir la sociedad, anestesiar nuestro carácter crítico y no ser más que simples idiotas útiles y no ciudadanos con pleno derecho a decidir sobre nuestros destinos y hacer de nuestro mundo un lugar más tolerante.

 

El siglo XX prometía a todas luces ser un periodo de paz, progreso y fraternidad debido a los adelantos tecnológicos y el nivel de educación de la población. Pero esto era solo un deseo porque la realidad se tornó muy distinta. Surgieron dos fuerzas políticas y sociales como lo fueron el fascismo y el nazismo. Estos movimientos en cabeza de Benito Mussolini y Adolf Hitler, fueron capaces de alinear a toda una sociedad bajo sus criterios y parámetros. Censuraron y cerraron aquellos periódicos y voces críticas que no estaban de acuerdo con sus políticas, quemaron libros en las plazas públicas, se exacerbó el racismo y la idea de una raza superior que debía aniquilar a otras, se creó un pensamiento uniforme sin posibilidad de dar cabida a la crítica.

 

Ya sabemos cómo termino eso. La Alemania nazi fue derrotada en 1945 junto la Italia fascista. Adolf Hitler se suicidó y Benito Mussolini murió linchado. Se pensaba que con el fin de la Segunda Guerra Mundial y todo el daño que causo la sociedad aprendería a hacer más tolerante y no caer en las promesas falsas de políticas populistas.  Sin embargo, la irrupción de la crisis económica del año 2008 con el estallido de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos y en gran parte del mundo, sumado a los bajos precios de las materias primas, cuyos ingresos necesitan gran parte de los países del mundo ha hecho que personajes como Donald Trump en los Estados Unidos, el Partido de la Independencia del Reino Unido, el Frente Nacional en Francia entre otros cobren mucha vigencia política y social en nuestras sociedades.

 

Como ya lo había anticipado George Orwell en su libro “1984″ donde una cúpula política todo poderosa domina en todos los aspectos de la vida de su sociedad, la cual está fuertemente vigilada, se suprime cualquier crítica y se buscan enemigos externos con el fin de aislar y dar un falso sentimiento de bienestar y seguridad. Aunque gran parte de los países del mundo gozan de libertades políticas y sociales y hay libertad de expresión estos valores están en peligro. Por ejemplo, la política de Donald Trump se ciñe a una visión Orwellina. Cuestiona los medios de comunicación críticos con su gestión tildándolos de mentirosos y estar en contra del pueblo, de crear un muro en la frontera con México para evita el ingreso de inmigrantes indocumentados, culpa a México a China y a las organizaciones de comercio mundial de robar los empleos a los trabajadores estadounidenses, fomentando el oído y la violencia contra los inmigrantes, buscando un enemigo externo para sí acrecentar su poder.

 

Aldous Houxley alertaba en su libro “Un mundo feliz” como la misma sociedad con el fin de evitar el sufrimiento se ahogaba en un mar de irrelevancia, donde las comodidades reemplazan las críticas al sistema y nos convierte en seres narcisistas sin posibilidad de cuestionarnos nuestro entorno. Al no hacerlo cualquier líder de extrema derecha utiliza el miedo de la población a perder esas comodidades por culpa de enemigos externos como es la inmigración, el capital extranjero a quienes culpan de perder sus empleos y beneficios sociales además del terrorismo islámico. Al usar estos argumentos la gente se siente temerosa de perderlos. Políticos como Marine Le Pen en Francia, Gert Wilders en Holanda, Rodrigo Duterte en Filipinas y Jair Bolsonaro en Brasil basan sus políticas en esas premisas.

 

Por último, tanto Julio Verne y H G Wells alertaban que los adelantos tecnológicos serian usados para fortalecer los ejércitos nacionales y crear armas de destrucción masiva con el fin de amedrentar y disuadir a quienes se opongan a sus políticas y fortalecer el poder de los gobernantes. Ya los integrantes de estos partidos y formaciones políticas no usan uniformes militares, ya no entonan himnos patrióticos, no queman libros en las plazas públicas. Pero hay mucho enojo en la sociedad, hay temor por perder lo que se tiene, ya no expresamos el odio y la intolerancia en las calles, pero si los hacemos en las redes sociales como Facebook y Twitter, las instituciones carecen de credibilidad.

 

Hoy son los Estados Unidos y Europa, pero no tardaran en aparecer en gran parte de los países del mundo fomentando la cultura del odio, la división y la intolerancia. Hay una gran mayoría silenciosa que está muy frustrada y con hartazgo por sus dirigentes. Están a la espera de un líder carismático que como dijo Malcom X hará que odien al oprimido y amen al opresor. Reveladoras resultan las palabras de George Orwell: “Cuanto más se desvié una sociedad de la verdad, más odiara a aquellos que la proclaman”.

 

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