Clásicos

Conquistando generaciones

mayo 19, 2017

OASIS: (What’s The Story?) Morning Glory, conquistando generaciones desde 1995

 

 

 

 

Por Daniel Ospina

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Un testimonio de la Cool Britania que a través sus letras hizo del discurso britpop algo universal.

 

Una de las tantas cosas que lograron hacerme un incurable fanático de Oasis tiene que ver con el hecho de que uno puede pasar mucho tiempo sin escucharlos, pero cuando vuelve a ellos se vuelve a rendir ante la evidencia de que supieron ser una banda incomparable en lo que a melodía, contundencia, letras precisas y titulares en los tabloides se refiere. 

 

Es uno uno de los discos británicos por antonomasia. El disco que renovó una escena musical que para la época contaba con el grunge trasnochado, el rock industrial y el naciente nu metal en el panorama internacional. El álbum que impuso a nivel mundial un nuevo estilo: el britpop. El que justificó las habladurías hechas en el pasado y sirvió como justificación para las que vendrían. El que sigue inspirando bandas, canciones, actitudes y cambiando vidas luego de 20 años. Hablamos del segundo de Oasis, (What’s The Story?) Morning Glory

 

Contexto 

 

 

Esta es una continuación de la historia que iniciamos con Definitely Maybe. Los hermanos favoritos de todos (guiño, guiño) ya habían dado una prueba de su valía como banda con su debut de 1994, habían soltado himnos generacionales al por mayor, las polémicas necesarias para mantenerse a flote en los diarios del Reino Unido, una que otra pelea entre hermanos para no perder la costumbre (Noel abandonó Oasis temporalmente por una de esas durante la gira por Estados Unidos), y enfilaron rumbo al camino del exceso que se extendería por los siguientes 5 o 6 años. 

 

Para prolongar el estado de gracia con miras al que iba a ser su segundo álbum, lanzaron en diciembre del 94 un nuevo sencillo, “Whatever”. Fue un giro completamente radical con respecto al rock directo y contagioso de Definitely Maybe. Base acústica, con arreglos de cuerda; era una demostración de que podían asumir ese rol con más seriedad que lo mostrado en canciones como “Married With Children” del Definitely Maybe, donde parecía que querían intentar ser más melódicos pero no tenían (o no buscaban) ese punch emocional que en el futuro iban a explotar a fondo. Esto sumado al hecho de que “Half The World Away” y “(It’s Good) To Be Free” se incluyeran como b-sides dejó claro que los mancunianos estaban en un momento creativo bastante dulce. 

 

Sin embargo, la presión por crear un sucesor digno de Definitely Maybe (y a tan solo un año de su lanzamiento) llevó a fuertes tensiones en la banda. Los roces más serios en ese momento eran con el baterista Tony McCarroll, puesto que Noel se sentía insatisfecho con su forma de tocar. Luego de participar en las grabaciones de marzo para “Some Might Say” (el primer #1 de Oasis en las listas), McCarroll fue despedido de Oasis. En algún momento Noel le dijo a la prensa que los motivos de su despido obedecían a que era “incapaz de tocar ritmos complejos”. McCarroll fue reemplazado inmediatamente por Alan White tan solo unos días antes de comenzar las grabaciones de su segundo álbum en los Rockfield Studios de Gales, con Owen Morris en la producción.

 

El disco 

 

 

Ese mayo y junio de 1995 dio como resultado unas sesiones tan inspiradas como problemáticas. Lo primero se puede notar no solo en las canciones que conforman el disco, sino en los lados b que salieron en los meses siguientes acompañando los sencillos. Lo segundo, sencillamente iba incluido en el paquete Oasis

 

Bajo la producción de Owen Morris (clave durante la fase final de Definitely Maybe) y Noel Gallagher, la dinámica de grabación para el segundo álbum consistía en grabar una canción por día bajo la autoritaria conducción de Noel, quien lidiaba por esos días con emociones ambivalentes. Por un lado, tenia la presión de grabar y lanzar un material a la altura de su debut antes de caer en el perfeccionismo excesivo. Por el otro, andaba en su mejor momento compositivo y siempre que tomaba la guitarra, salía un himno. Él lo sabia, la gente cercana a Oasis lo sabia, y el resto del mundo lo sospechaba. Esos detalles y lo exigente de las grabaciones fueron el motivo de que los hermanos tuvieran roces con más frecuencia durante ese mes. 

 

Uno de los motivos fue el hecho de que Noel quería ser la voz en principal tanto en “Don’t Look Back In Anger” como en “Wonderwall”. Liam se opuso argumentando que eso implicaría reducir su papel al interior de la banda y abandonó temporalmente las sesiones. La cuestión se resolvió luego de que Noel se sintiera satisfecho con la toma que grabó su hermano para “Wonderwall” (años después confesó que él solo quería cantar “Don’t Look Back In Anger”, pero le dijo eso a Liam para que diera lo mejor de si mismo en “Wonderwall”). Lo curioso es que durante las primeras presentaciones de la gira fue el mismo Noel quien cantó “Wonderwall”. ¿Acuerdo de caballeros? ¿O ganas de sacarse la espina? 

 

Las grabaciones continuaron pero volvieron a complicarse cuando llegó el momento de grabar “Champagne Supernova”. A Liam le costaba llegar a las notas altas de la canción y decidió tomar un descanso. Noel aprovechó para grabar sus tomas para “Don’t Look Back In Anger”, pero Liam decidió fastidiarlo yendo a un pub cercano a Rockfield Studios e invitando a los presentes al estudio para ver a Noel en acción.

 

Entre ellos había un periodista del NME llamado John Robb, quien estaba haciendo de productor para una banda llamada Cable cerca de allí. Todos llegaron a Rockfield mientras Noel trabajaba. Luego de pelearse con los Cable y sacar a toda la gente del lugar, Noel enfrentó a Liam en una pelea en la que se dice, hubo hasta palos de cricket involucrados. Las sesiones fueron suspendidas durante tres semanas, hasta que los ánimos se calmaron. 

 

 

A pesar de esos conflictos, tanto los miembros de la banda como su productor han coincidido en que pasaron varios de sus mejores momentos como Oasis durante ese mes. Es algo que lograron transmitir fielmente en las canciones, en las letras, y las elecciones instrumentales. Fueron decididamente más ambiciosos, probablemente porque a esas alturas ya eran conscientes de que no faltaba mucho para que sus habladurías autoproclamándose “la mejor banda del mundo” se hicieran reales del todo. 

 

Morning Glory fue un trabajo por encima de todo, autorreferencial. Homenajeaba al pasado, rendía culto a sus héroes y a la vez los retaba a duelo. Queda claro con solo escuchar “Hello”, la primera pista. Una adaptación a un tema del ídolo glam de los setenta Gary Glitter, reconvertida en un solido número de guitarra que en vivo podía ser incluso más explosivo. 

 

Luego aparece “Roll With It”, una canción que por el mero de hecho de protagonizar una guerra a muerte en las listas con Blur debería ser en circunstancias normales la más popular de Oasis. Pero no. Mantuvo su status de clásico entre los fanáticos, pero en la practica nunca tuvo un impacto más allá de la Batalla del Britpop. Lo interesante es que cuando uno cree que es un tema sobrevalorado, vuelve a caer hechizado frente al impecable trabajo en guitarras de Noel Gallagher y Paul Arthurs, así como ante la precisión milimétrica de Liam a la hora de cantar. Una muestra de que no se le debe juzgar con base en primeras impresiones. 

 

“Wonderwall”… hablar de esta es difícil. Hay una regla no escrita entre muchos seguidores de Oasis en la que si bien se reconoce que es un temazo, no se le considera la mejor canción del grupo, o la mejor composición de Noel, o la mejor interpretación de Liam. De hecho uno ve las entrevistas a los Gallagher cada vez que les preguntan por la canción y siempre dicen lo mismo: “no tenemos idea de por qué se hizo tan popular”. Pudo estar relacionado con oponerse directamente a las guitarras y la distorsión del grunge o el emergente nu-metal, sonando impecable para la radio pero a la vez con carácter. Lo que si es claro es que inauguró la costumbre de muchas bandas que en lo sucesivo se pegarían de la formula redentora que “buscaba alguien que los salvara” para sonar en la radio. Los estamos viendo Coldplay… 

 

Los clásicos no paran y mientras continúan escribiéndose estas líneas, más difícil es hablar de las canciones. “Don’t Look Back In Anger” en apariencia sigue la misma idea de “Wonderwall”, pero claramente no es así. Noel la describe como un cruce entre The Beatles y el clásico setentero “All The Young Dudes”. Melodías simples pero con bastante elaboración detrás, una historia no necesariamente lineal pero con versos que marcan época ya sea por su honestidad (“Please don’t put your life in the hands, of a rock n roll band who’ll throw it all away”), por su astucia a la hora de buscar inspiración (“So I start the revolution from my bed, ‘cause you said the brains I have went to my head” fue algo que dijo John Lennon en unas memorias que estaba grabando en audio antes de su muerte) o porque simplemente quedan perfectas en el coro (“So, Sally can’t wait”).

 

 

Pasamos a lo más cercano a un tema descartable en el álbum: “Hey Now!”. Y no lo digo porque sea un mal tema o algo así. Pero si uno toma en cuenta que en parte por esta canción otras como “The Masterplan”, “Step Out”, “Rockin’ Chair” o “Acquiesce” quedaron relegadas a b-sides, es inevitable sentirse un poco decepcionado. Es en comparación un tema demasiado común y corriente de Oasis. Luego del primer interludio de “The Swamp Song” pasamos a “Some Might Say”. En parte deudora del sonido de Definitely Maybe (mucho tiene que ver el hecho de ser la última canción con McCarroll) tiene dinamismo pero a la vez una delicadeza en los rasgueos que la hace cuando menos, inquietante. Otro ejemplo de lo importante que fue el glam rock para Oasis en la configuración de un estilo que para la gran mayoría nunca pasó de ser una copia de The Beatles.

 

Pasamos a “Cast No Shadow”, una de las primeras canciones que me gustaron de Oasis aparte de “Wonderwall”. Si recuerda en algo a The Verve no debe sorprender. Fue una dedicatoria de Noel a Richard Ashcroft, quien pasaba por una mala racha debido a una serie de peleas que más adelante harían que se disolviera por unas semanas. Explota muy bien los instrumentos de cuerda, Alan White demuestra estar a la altura de lo que buscaba la banda para este álbum como baterista, y Liam da una de sus mejores versiones como vocalista para un álbum de Oasis.

 

Sigue “She’s Electric” donde encontramos un número con sello britpop (y uno que otro guiño a The Kinks) que se basa en “I’d Like To Teach The World To Sing”, un tema originalmente usado para un famoso comercial de Coca Cola en los setenta. Debido a que no tenían permiso para utilizar la melodía, fueron demandados por la compañía y se les obligó a pagar por los derechos. Al respecto Noel dijo que desde ese litigio “todos consumimos Pepsi”. No deja de ser curioso que hace unos pocos años Coca Cola usó “Whatever” cantada por niños para uno de sus comerciales…

 

Llegamos a “Morning Glory” y todo vuelve a ponerse difícil. Es mi canción favorita de Oasis, y el tema alrededor del cual se forjó una relación de identidad y admiración casi que exclusiva con esa banda. Hubo varios factores que permitieron eso. Primero, uno de los intros más demoledores que haya escuchado alguna vez, con los helicópteros sobrevolando nuestras mentes y un rasgueo de guitarra simple pero contundente. Segundo, una letra que básicamente documenta los excesos de la banda (no es de gratis que Noel la haya compuesto borracho). Tercero, incita a levantarse en las mañanas a seguir batallando contra todo lo que se interpone entre el oyente y la victoria final. Sea lo que sea que entienda cada uno por “victoria final”. Y cuarto, ver a los Gallagher jugando fútbol en un monoblock y a Liam volando en el aire para atrapar el balón mientras hacen un ruido infernal ante el enfado de todos los vecinos, no tiene precio. El ruido del helicóptero se disuelve poco a poco, las distorsiones radiales dejan escuchar la segunda parte de “The Swamp Song” y de a poco empezamos a escuchar el ruido del agua corriendo por nuestros oídos.  Es el momento de “Champagne Supernova”.

 

 

A pesar de que en sus inicios Oasis bebía de la inspiración de The Stone Roses, de que tenia algún historial coqueteando con la psicodelia cuando hizo “Columbia” en Definitely Maybe y su versión en vivo de “I Am The Walrus”, con “Champagne Supernova” hicieron su primer experimento realmente exitoso en ese campo. No hace falta decir que todos los implicados estuvieron a la altura (incluso su invitado de lujo, Paul Weller, quien hace la guitarra rítmica). Liam le da vida con su voz a un himno (uno más) de Oasis, y Noel a pesar de cualquier cosa que diga de su desempeño normal como guitarrista, se despacha uno de los solos más inspirados que haya escuchado de su parte. Ni Johhny Marr ni John Squire han logrado capturar en sus participaciones en vivo el encanto hipnótico que pudo imprimirle NoelDe alguna forma escuchar esa canción hace sentir como que en ese transitar por el camino del exceso estuvieran accediendo al palacio de la sabiduría (“We were getting high, we were getting high”). Es como si todo el disco nos estuviera llevando a ese punto. Sabiduría callejera y populista, pero sabiduría al fin y al cabo.

 

Recepción

 

Concluidas las grabaciones, Oasis se presentó en el Festival de Glastonbury en 1995 como headliner, luego de estar el año anterior en un escenario alterno. Era la primera prueba de fuego para su nuevo material, con nuevo baterista a bordo. El resultado no pudo ser mejor para la banda, pues seria el principio de una gira que los tendría ocupados hasta el otoño de 1996. Llegó al #1 en ambos lados del Atlántico y logró unas nada desdeñables 23 millones de copias vendidas. Los sencillos serian “Some Might Say”, “Roll With It” (que llegó al #2 en la batalla del britpop), “Morning Glory” (lanzado solo para Australia y que llegó al #25), “Wonderwall” (que llegó al #1 en EE.UU y al #2 en el Reino Unido), “Don’t Look Back in Anger” (primer sencillo cantado por Noel y otro #1 en el Reino Unido) y “Champagne Supernova” (#1 en EE.UU y Canadá).  

 

La clave del éxito mediático de (What’s The Story?) Morning Glory estuvo en haber forzado indirectamente la Batalla del Britpop con Blur. ¿Qué quiere decir eso? Bueno, ocurre que hace 20 años los sencillos promocionales generalmente se lanzaban dos o tres semanas antes que el álbum. En una movida muy extraña (que en parte tuvo que ver con que “Some Might Say” estaba cubriendo bien la expectativa al ser #1 en abril), lanzaron “Roll With It” seis semanas antes de que saliera a la venta el álbum completo. Eso preocupó a la disquera de Blur, Food Records, quienes veían amenazado el #1 que buscaban para “Country House”. Fue por ese motivo que decidieron adelantar una semana el lanzamiento, siendo allí cuando se alborotó el avispero en el Reino Unido con respecto a las dos bandas y la eterna rivalidad norte-sur.

 

 

Con lo que nadie contaba en ese momento era que se estaban guardando lo mejor para después. Por eso es que luego de esas semanas cuando aparecieron “Wonderwall” y “Don’t Look Back In Anger” la cosa estalló definitivamente. Uno tras otro los escenarios se iban quedando cortos para la “oasismania”. Primero el Earls Court, luego el antiguo Maine Road donde jugaba su amado Manchester City, y finalmente Knebworth Park en dos noches para 250.000 personas, en el que todavía se considera como la cima del britpop, y uno de los momentos que definieron al rock en los años noventa. 

 

Todavía habría tiempo para una pelea tras bambalinas en el Unplugged de agosto entre los hermanos y una gira por los Estados Unidos donde Liam se ausenta por varias fechas para volver y dar una presentación en los MTV Video Music Awards que hasta la fecha se le considera el motivo por el cual Oasis nunca volvió a tener la misma aceptación en Norteamérica. Luego, Noel vuelve a Inglaterra en un vuelo aparte y aparecen los desde entonces continuos rumores de separación de Oasis, que serian desmentidos hasta 13 años después. 

 

En giras posteriores la gran mayoría de canciones del Morning Glory se hicieron imprescindibles hasta la separación. “Wonderwall”, “Don’t Look Back In Anger”, “Champagne Supernova” y en menor medida “Morning Glory” se hicieron infaltables desde entonces. “Hello”, “Some Might Say”, “Cast No Shadow” y “She”s Electric fueron frecuentes hasta 2002, “Roll With It” se tocó hasta el 2000 y se rescató para la ultima gira, mientras que “Hey Now” nunca fue tocada en vivo.

 

Legado

 

 

(What’s the Story) Morning Glory? significó un punto de quiebre comercial y creativo en la historia de la banda, plasmando a lo largo de las canciones un enfoque más elaborado (y en cierta forma, maduro) del mostrado previamente. Un estilo que Oasis con el tiempo iría mostrando y actualizando disco tras disco hasta su separación. Por supuesto, las peleas, las borracheras y su costumbre de hablar de más seguirían presentes también.

 

Sin embargo, la oasismania como fenomeno popular tuvo su final luego del lanzamiento de Be Here Now, su tercer álbum. La critica no fue tan complaciente esta vez y los excesos ya comenzaron a pasar factura a la banda. A partir de entonces seguirían una carrera más inestable apoyados por sus seguidores más acerrimos, con álbumes notables y otros no tanto hasta su separación en 2009.Esos seguidores ganados con ese álbum pudieron ser el motivo para que Morning Glory tuviera un impacto mediático todavía mayor que el de su debut (remitirse a los conciertos en Knebworth Park), y la mejor explicación para que luego de arrasar las listas, influyera una gran parte de la música rock que aparecería en los años posteriores, fuese que siguieran una linea similar a la de Oasis o no. Dos años después The Verve y “Bitter Sweet Symphony” dicen presente, Coldplay saca “Yellow”, Travis hace lo propio con “Why Does It Always Rain On Me?”, Robbie Williams obtiene sus primeros éxitos en esa linea… Incluso los Estados Unidos apostaron por esa jugada (a su manera, claro) con grupos que podían ir desde Starsailor hasta 3 Doors Down

 

Si Nirvana con “Smells Like Teen Spirit” renovó el concepto de canción radiable en los noventa, los hermanos Gallagher consiguieron lo mismo con “Wonderwall”. Ambos rasgueos han tenido una peculiaridad que los hace fácilmente identificables con uno y con otro, y es lo que artistas como los mencionados han tratado de emular (el ejemplo mas claro seria Green Day al tomar los arreglos de Wonderwall para hacer “Boulevard of Broken Dreams” en 2004). Ya ni hablar de los covers en si mismos, entre los cuales destaca el que hizo Ryan Adams de “Wonderwall”.

 

Oasis probó que la ambición mostrada en Definitely Maybe podía ser mayor, más sensible, y aun más arrolladora. A lo largo de las canciones había un testimonio de la Cool Britania sin mencionarla directamente pero plasmándola en sus letras, permitiendo que el discurso britpop se hiciera de carácter universal. Es por eso que expresiones como “Noelrock” utilizadas para describir el estilo de ciertas bandas como Travis, Starsailor, Feeder, Stereophonics, algunas mas recientes como Palma Violets, The Enemy, Catfish & The Bottlemen o The Cribs. e incluso cantautores como Ryan Adams, Jake Bugg o Miles Kane no se sienten del todo equivocadas. Incluso si uno voltea para Latinoamerica y se da cuenta de que existen bandas como Los Bunkers o Banda De Turistas, queda claro que la influencia de Morning Glory ha sido mucho mas profunda de lo que creemos.

 

Curioso cuando menos, pero entendible. Porque si bien el disco no llego al nivel lírico que llegó Definitely Maybe (en lo que a comentario social se refiere), eso por si solo no le restó valor. Al contrario, como se concentró en crear un imaginario donde las emociones más comunes, las historias más peculiares y las buenas vibras de irse de fiesta un verano en 1995 marcaban la pauta; dio un testimonio muy fiel de lo que significaba ser joven por esos días. Tal vez por eso muchos miramos con cierta nostalgia (entendida como “nos hubiera gustado estar allí”) y tratamos de ponernos a la altura de ese sentimiento cada vez que unas vacaciones, un fin de semana, o la vida misma un día cualquiera nos dan la oportunidad.

 

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