Clásicos

Otra historia de Carnaby Street

Mayo 20, 2017

David Bowie: The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars

Por Daniel Ospina

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La historia más épica e influyente que el rock haya plasmado en un disco. Y lo mas impresionante, es que ese solo era el principio.

 

Cuando me siento impotente frente a ciertos momentos en los que la música parece sonar fofa, plana y siguiendo un esquema marcado por otros, siempre debo volver a un lugar. O a una historia que nace en ese lugar, con un personaje que combina la inocencia y perspicacia de la Alicia de Lewis Carroll, con la bipolaridad del Dr Jekyll y Mr Hyde.

Estamos hablando de The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spìders from Mars, una de las muchas obras maestras de David Bowie en la que aparece su personaje mas recordado: Ziggy Stardust, la androgina estrella de rock que llega desde el espacio proclamándose como el salvador del planeta Tierra en una especie de “mesías rock”, hasta que sucumbe ante su propio éxito y frente a los excesos típicos de los rockstars. En el álbum y en la vida real.

 

 
Contexto
 

Carnaby Street es una calle londinense ubicada en el Soho, conocida por ser uno de los puntos de referencia de la Invasión Británica y la cultura mod en los sesenta. Está llena de tiendas relacionadas con la moda, y de allí en adelante se acoplaría a los distintas tendencias estéticas del momento, llámese glam, punk, new romantic o britpop.

En los setenta ese lugar rápidamente se convirtió en un referente para el glam rock, que buscaba devolverle al genero la autenticidad, rebeldía y pasión de sus primeros años en contraste con la ampulosidad del rock progresivo. Pero a eso le añadía una postura sexualmente ambigua que le ganaría tantos seguidores como detractores. Marc Bolan con T. Rex en el Reino Unido, y New York Dolls en Estados Unidos habían dado los primeros pasos, mientras que comenzaban a aparecer grupos como Slade, Sweet, Roxy Music o Gary Glitter. Sin embargo, la gran mayoría de esas bandas se quedarían al principio en la radioformula por cuestiones de las disqueras de ese tiempo.

Por su parte, David Bowie ya llevaba un poco mas de tiempo en el negocio y había probado las mieles del éxito pasajero con su álbum Space Oddity en 1969. En el todavía se hallaba inmerso en la onda del pop psicodelico de Donovan, mientras sentía que estaba desaprovechando su capacidad teatral, fruto de años de asistir a clases callejeras de teatro de vanguardia. Necesitaba un cambio, y luego de una etapa de búsqueda en proyectos alternos como The Hype, lo encontró.

Primero fue el glam rock por lo que Bolan (quien era su guitarrista de sesión por esos días) venia haciendo en ese tiempo con T Rex. Luego fue la misoginia y la sordidez urbana de The Velvet Underground encabezada por Lou Reed, y finalmente a los pioneros del garage rock de Detroit: The Stooges, liderados por Iggy Pop. Y todavía seguía rondando por ahí el viajero especial de “Space Oddity”. Ziggy Stardust era ya un embrión.

Hizo varios trabajos antes de Ziggy Stardust en los que buscaba combinar todo eso. Primero en The Man Who Sold The World, mas orientado al hard rock (seguramente influido por el garage de The Stooges) que chocó directamente con el folk de su antecesor. Aunque con el tiempo destacarían la titular y “Black Country Rock”, no sirvió para darle toda la notoriedad que quería. Lo bueno es que en ese álbum el núcleo de The Spiders From Mars en cabeza del guitarrista Mick Ronson hizo su debut. Ziggy Stardust ya era un feto y Bowie comenzaba a llamar la atención de los medios por su aspecto andrógino. El componente glam ya se había incorporado.

Finalmente en Hunky Dory parecía que el músico había encontrado el equilibrio que buscaba, creando canciones con un carácter mas iconico dentro de la estructura rock pop de ese tiempo, como si buscara marcar historia solo desde los títulos. “Life On Mars”, “Changes”, “Kooks”, “Andy Warhol”, “Song For Bob Dylan”, “Queen Bitch”. Logró un éxito moderado con las dos primeras, pero ya Ziggy estaba en la sala de parto.

 

El disco

 

Producido por Ken Scott y el mismo Bowie, The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars ofrece una gama de sonidos notablemente inspirados en el folk, el glam rock, el garage, el art rock y el pop que muy bien había probado ya que sabia hacer. A eso le incorporaba un concepto donde al parecer Bowie buscaba llevar los musicales de Broadway al rock, contando una historia que situada en la vida real parece que tendría que ver con Vince Taylor, un músico ingles inspirado por Elvis Presley al que David conoció personalmente en el ocaso de su carrera, hecho un adicto a las drogas y el alcohol, delirando con frecuencia al decir que era la reencarnación de Jesucristo y que sabia los lugares exactos del planeta donde aterrizaban OVNIS.

Al sumarle una imagen donde se redondeaba la imagen mostrada en Hunky Dory con influencias del kabuki, y un montón de influencias culturales que iban desde La Naranja Mecánica hasta la Factory de Andy Warhol, Ziggy Stardust se había convertido en el crisol de la música popular por excelencia. Era como El Perfume de Jean Baptiste Grenouille: el destilado de la esencia de todo lo bello y puro que existe en el mundo. Para el caso que nos compete, la esencia de toda la rebeldía y los valores culturales que, ahora invertidos, daban resultados impredecibles en quien osara apropiarse de todo eso.

Pero olvidémonos de trascendencias: esto es rock. Si quieres triunfar en ese negocio, debes tener una contraparte. Un compañero de viaje que te haga sacar lo mejor y lo peor de ti mismo. Debes tener un escudero.  Alguien con quien puedes hacer historia en el Madison Square Garden y luego del show, tras bambalinas, romperle la guitarra en la cabeza.

Y vaya que lo tenia, porque el factor que posiblemente diferenció este álbum de todos los demás fue la impresionante guitarra de Mick Ronson, que con un sello bastante particular en el cual había virtuosismo, la dosis necesaria de psicodelia, contundencia y una confianza en sus propias posibilidades que rayaba en la insolencia; hizo de Ziggy Stardust el trabajo tan revolucionario que es hasta la fecha.

Las canciones son una pieza pop tras otra, incrementadas a la tercera potencia con Ronson. Y no deja de resultar sorprendente la variedad de estilos que se manejan aquí, iniciando con los ambientes llenos de angustia de “Five Years” donde la Tierra tiene el tiempo contado para su destrucción y Ziggy decide cantar sobre ello para generar conciencia en el planeta. “Soul Love” donde se pasa a una balada muy sentida y fraternal que, se supone, es la canción como tal que usa Ziggy para conmover a la humanidad.

 

 
Luego aparece la potentemente bella “Moonage Daydream”. A mi juicio la mejor canción de todo el álbum y el punto máximo de la carrera de Ronson, donde Ziggy se presenta al mundo como su salvador para transformarse en una “rock n’ roll bitch”. No hay forma de objetar algo así de genial. Ese era el Mesías que necesitabas en 1972. 
 

Le llega el turno a la clásica “Starman”, mas orientada al folk pero con los arreglos pop del caso. Fue el primer sencillo del álbum, el cual curiosamente no estuvo incluido al principio. Sucede que la disquera no sentía que en las canciones hubiese una con vocación comercial propiamente dicha, lo que obligo a Bowie y compañía a crear esta canción, que en sus palabras “es una sarta de mentiras que escribió Ziggy para que lo siguieran en la Tierra”. Le sigue  “It Ain’t Easy”, una versión que hace Bowie a Ron Davies en la cual parece poner de manifiesto las dificultades de alcanzar la fama. Una especie de paréntesis que van en contraria con la historia, como si quisiera decir que la fama no es fácil de alcanzar en ninguna circunstancia, pero si es fácil para Ziggy Stardust. Allí termina la primera parte del álbum.

La segunda parte arranca con “Lady Stardust”, una bonita canción en piano durante la cual Ziggy comienza a travestirse en el escenario y ganándose la aclamación de sus incondicionales, de acuerdo a la letra. “Star” retoma las guitarras eléctricas a la usanza del glam rock, mientras deja claro su plástico deseo de ser una estrella de rock.

Y llegamos a la parte que siempre va a seducir mas que cualquier otra en esta épica historia: la de los excesos. “Hang On To Yourself” con un riff inspirado en Eddie Cochran y deudor de los tiempos de Hunky Dory, narra como The Spiders From Mars alcanza la fama mientras se acuestan con sus admiradoras (y admiradores) en un pandemonium de histeria que iba mas allá de la locura.

Nos topamos con “Ziggy Stardust”, que no necesita presentación. Es la que narra la idea principal e inicia su decadencia, al ver que todo se estaba viciando y saliendo de las manos decide disolver The Spiders From Mars a causa de su propio ego. Premonitoria en muchos sentidos, hay que decirlo. “Suffraguette City” siendo la mas glam rock de todas profundiza en la espiral de drogas y alcohol de Ziggy, mientras que el final con “Rock ‘n’ Roll Suicide” toca fondo, convirtiéndose básicamente en el Vince Taylor decadente y borracho que Bowie conoció en persona.

 

Recepción

 

El 10 de febrero de 1972 se dio el primer concierto de Ziggy Stardust en un pub llamado Toby Jug, ubicado en Tolworth, al suroeste de Londres. Desde ese día arrancó un culto a la figura que representaba Bowie que a la larga seria un paradigma en el cual la provocación incitaría las ventas de lo que fuera. Mucho mas en una sociedad tan conservadora como la inglesa.

No cabe duda de que Bowie había encontrado algo donde los limites se borraban, haciendo de la música y su particular performance algo que superaba mentalmente a la misma Beatlemania. Los de Liverpool inspiraban histeria y fanáticas incontroladas. Ziggy Stardust podía llegar a ser Primer Ministro si se lo pedía a la gente en un concierto.

En julio de 1972 se presenta en Top Of The Pops con su banda, mientras que su éxito rápidamente alcanza a Hunky Dory, The Man Who Sold The World y Space Oddity, que ingresan en las listas simultáneamente. Como también ingreso en el Billboard Hot 100, pronto la gira debió incluir a Estados Unidos. Durante la misma dan una memorable presentación en el Madison Square Garden, siendo el punto máximo de esa etapa.

En los conciertos Bowie y Ronson fueron considerados uno de los dúos mas impresionantes en la historia del rock, siendo Ronson en palabras de Bowie “como el contrapeso perfecto para Ziggy, un norteño rudo con insolente presencia masculina. Éramos como el yin y el yang del rock, teníamos lo mejor de Mick Jagger y Keith Richards, o de Axl Rose y Slash”.

 

Legado

Justamente ese yin yang hizo que la colaboración entre Bowie y Ronson durara tan solo hasta finales de 1973 cuando David decidió dar un nuevo viraje a su música después de lanzar Aladdin Sane ese año con criticas mas divididas, y se cansara del personaje de Ziggy. Ronson no estaba de acuerdo y abandonó el grupo luego del ultimo concierto como Ziggy Stardust en el Hammersmith Odeon de Londres. Ronson seguiría una carrera en solitario y como productor bastante solida, y Bowie se convertiría con el tiempo en el camaleón del rock.

Ziggy Stardust no es un disco cualquiera, es posiblemente el que mejor permita explicar como y por qué se entiende la música como se entiende hasta nuestros días en todos los ámbitos. Condensó a su manera la fuerza, la experimentación, la pasión y la valentía del rock con una historia que tal vez tuvo mucho de hippie en su momento, pero que posiblemente sigue siendo hasta nuestros días la historia mas épica e influyente que el rock haya plasmado en un disco. Y lo mas impresionante: esa solo era una faceta de David Bowie.

Permitió el despegue definitivo del glam rock como genero, apareciendo poco después grupos como Slade, Sweet, Roxy Music y permitió que otros que llevaban algo mas de tiempo como T-Rex, Gary Glitter o Mott the Hoople obtuvieran mas popularidad. Incluso el mismo Bowie le había ofrecido a Mott the Hopple su canción “Suffraguette City” para que la cantaran pero la banda la rechazó. De esta forma Bowie escribió otro clásico especialmente para ellos: “All The Young Dudes”.

 

 

Tan solo unos años mas tarde con el estallido del punk en la segunda mitad de los 70, el genero reconoció a Ziggy Stardust como el artífice de una nueva concepción para entender el rock en una forma mas simple, mas contundente, mas directa y mas insolente que la del omnipresente rock progresivo. Influyó tanto a nivel estético (peinados raros como los de Ziggy, vestimentas extravagantes y hasta bizarras) como musical (canciones de tres minutos de duración, notas crudas; angustia, violencia y pasión a partes iguales).

Seguiría influyendo de forma indirecta al new romantic, al new wave y desde una visión mas siniestra en el rock gótico durante los 80 (Bauhaus hizo una versión bastante exitosa de “Ziggy Stardust” a comienzos de esa década). Ya en los 90 las perspectivas mas surreales de Marilyn Manson, White Zombie o  la perspectiva glam mas siniestramente elegante de Placebo (banda que incluso fue apadrinada por Bowie) reflejarían en todo que esa historia surgida en Carnaby Street podía tener una cantidad de secuelas infinitas, narradas por los devotos que lo siguieron desde el Toby Jug de Tolworth hasta el Hammersmith Odeon.

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