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La magia de Stephen Street

mayo 21, 2017

Productor de magia: Stephen Street

Por Daniel Ospina

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Ser instrumentista en varios discos ha permitido que su sello como productor sea más claro. 

 

Con frecuencia solemos alabar a los músicos que han hecho los discos importantes en la historia de la música. La guitarra de Hendrix, el bajo de Flea, la batería de Keith Moon o la atmósfera que podía producir Richard Wright en los teclados, pero no es tan frecuente alabar el trabajo de la o las personas que se encargan de acoplar el sonido de esos discos para que suene como suena y no de otra forma. Esos personajes que bien pueden solo pinchar botones de la consola, bien pueden ir más allá sea para traducir las ideas de la banda en canciones o bien pueden ser genios. El personaje que nos concierne fue uno de los artífices para que la música británica tal y como la conocemos, emergiera al mainstream. ¿Su nombre? Stephen Street. 

Nacido en el distrito de Hackney en Londres un 29 de marzo de 1960, podemos comenzar diciendo que su primer acercamiento al mundo de la producción se da cuando hace de ingeniero de sonido para The Smiths durante las grabaciones de “Heaven Knows I’m Miserable Now”. Su desempeño le dio una buena impresión al dúo Morrissey/Marr, razón por la cual fue llamado para cumplir esa mismo rol durante las sesiones de grabación para Meat Is Murder y The Queen Is Dead en los años siguientes. Paralelamente estuvo trabajando con algunos artistas reggae hasta que fue llamado a producir el disco final de los mancunianos, Strangeways Here We Come. 

Ese álbum fue determinante para Street, pues no solo le dio créditos como productor, sino que en él se plasmaron los lineamientos básicos de su trabajo. Contribuciones como instrumentista, importancia de la guitarra en la mezcla final, y sobre todo, una atencion constante a los arreglos para darle gancho a las canciones. Eso se ve claro al incorporar cajas de ritmos en “I Started Something I Couldn’t Finish”, “Paint a Vulgar Picture” y “Death at One’s Elbow”, pero muy especialmente en los arreglos de cuerda para “Girlfriend In A Coma”.  

 

 

Cuando se disolvió The Smiths con la partida de Johnny Marr, Street pensaba que iba a ser cuestión de meses para que se reformaran, por lo cual le pasa una cinta a Morrissey con una serie de ideas que tenia para algunas nuevas canciones que podrían servir para la banda. Aunque a Mozz le gustó la cinta del productor, decidió que aprovecharía ese material para encarar una carrera en solitario, para lo cual recluta a Street, al baterista Andrew Paressi y al dotado guitarrista de The Durutti Column, Vini Reilly. 

Con ellos y bajo la producción de Stephen se graba el excelente debut de Morrissey, Viva Hate. Hubo bastantes disputas entre el productor y Reilly por los créditos de composición, llegándose a decir incluso que Street toco todas las partes de guitarra y bajo en vez de Vini, además de coescribir todas las letras del disco con Morrissey. Luego de producir unos cuantos sencillos para Mozz que irían a parar en el recopilatorio Bona Drag, Street y Morrissey rompieron la sociedad, también por diferencias relacionadas con los créditos de composición. Así morían los ochenta y llegaba la etapa más importante en la carrera del productor: los noventa. 

Y todo luego de escuchar el sencillo “She’s So High”. Street contactó con Blur, fascinado por el sonido de su debut y por las perspectivas a futuro que tenían por delante, produciendo el siguiente sencillo de la banda “There’s No Other Way”. Su influencia llego a ser tanta que fue considerado como “el quinto Blur”. Por esa misma época es contactado por The Cranberries, para quienes produce su debut Everybody Else is Doing it, So Why Can’t We, el cual les abre paso en el mercado estadounidense. Paralelamente trabaja con Blur produciendo su segundo álbum, Modern Life is Rubbish (con excepción de las canciones “Sunday Sunday” y “Villa Rosie”).

Pero el año clave va a ser 1994. Primero siendo responsable de producir el exitoso Parklife (donde colaboró en teclados y programación) de Blur, y unos meses más tarde haciendo lo propio con The Cranberries en No Need to Argue, aun más exitoso que el debut y con “Zombie” y “Ode To My Family” como sus temas más rompedores. Debido a los problemas internos de los irlandeses, seria su ultima contribución como productor para ellos en siete años.

Pero con Blur continua viento en popa, participando en la producción de The Great Escape y el disco homónimo de 1997. Con el final del movimiento britpop, banda y productor deciden terminar su colaboración previo a la grabación de 13. No obstante eso no impidió que unos años más tarde se encargara de trabajar con el guitarrista Graham Coxon, produciendo sus tres discos como solista luego de abandonar Blur, logrando que incluso obtuviera cierta reputación en esa faceta. 

 

 

Al concluir su etapa con Blur, vuelve a ser convocado por The Cranberries en 2001 para producir el ultimo disco de los irlandeses antes de separarse: Wake Up And Smell The Coffee y los dos temas ineditos de su álbum de grandes éxitos New York del año 2002. Diez años más tarde se volverían a encontrar para que Street produjera su disco de regreso en 2012, Roses. Luego también reanuda su relación profesional con Blur, siendo responsable de la producción de su álbum The Magic Whip.

 

A lo largo del nuevo milenio ha trabajado con Kaiser Chiefs y The Ordinary Boys (ambos en sus dos primeros álbumes), ademas de producir discos como Tired Of Hanging Around de The Zutons, Money & Celebrity de The Subways, y el debut de The Courteeners, St. Jude.De esa etapa destaca sobre todo su trabajo con Babyshambles en el disco Shotter’s Nation, grabando guitarras en “Deft Left Hand” y “Lost Art Of Murder” y peleando continuamente con su vocalista y líder Pete Doherty debido a sus problemas con las drogas. Incluso Street tuvo que llegar al extremo de darle un ultimatum a Pete si no asumía su responsabilidad en el estudio. Unos años después Street volvería a trabajar con Doherty en su álbum solista Grace/Wastelands, así como también se encargaría de la producción del tercero de Babyshambles, Sequel To The Prequel.

El fuerte de Street como productor radica para la mayoría de los críticos en hacer comercialmente viable el trabajo de las bandas que se le asignan, pero trabajando más como músico que como productor en si, tal vez apelando al hecho de que las cosas solo salen bien cuando las hace uno mismo. Eso de ser instrumentista en varios discos ha permitido que su sello como productor sea más claro, destacando siempre las guitarras y encontrando arreglos que permitan enganchar al oyente. Eso lo convirtió en uno de los productores más importantes productores del Reino Unido en los últimos años.

 
 

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