Clásicos

Soda Stereo: Sueño Stereo

mayo 29, 2017

Sueño Stereo, prefiriendo seguir sus pasos

Por Daniel Ospina

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No parecía en ese momento que significara el final, sino más bien el comienzo de algo.

 

Cuando una banda alcanza la llamada “cima creativa” en qué momento se puede decir que esa es, de hecho, la cima. ¿En el momento en que ocurre? ¿O cuando ha pasado un tiempo prudencial para analizar una trayectoria y encontrar ese pico? ¿Es posible desafiar eso de que la vida útil de una banda no pasa del tercer o del quinto disco? ¿O solo se puede “caer con estilo” igual que en Toy Story?

 

Las respuestas varían de acuerdo a la banda y la persona. Pero la verdad es que nunca, desde que comencé a escribir sobre música, se me ocurrió pensar en Soda Stereo a través de sus discos. En parte porque mi conocimiento se dio en principio por canciones sueltas, en parte por una mayor fijación con los discos anglo. Pero tomando en cuenta que se trata de la banda con la que me inicié en todo esto, supongo que no había una mejor elección para una retrospectiva.

 

El álbum protagonista suele verse como un paso lógico, pero a la vez como uno muy valiente y ambicioso si se toma en cuenta que a fin de cuentas Soda Stereo es una marca. Era un disco que bien podía desafiar la vida útil que tenían como banda en el momento de su lanzamiento, pero que el tiempo se encargó de retratar como un digno final de la misma. Tenia un flujo propio como álbum, pero como canciones sueltas se dejaba escuchar bien. 

 

Es momento de hablar de Sueño Stereo, el séptimo álbum de la banda más “british” de su generación.

 

 

Contexto

 

En 1993 terminaba abruptamente la gira promocional de su álbum Dynamo por razones no del todo claras, pero que se atribuyeron a los primeros síntomas de pelea entre Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti. Para compensar esa ausencia lanzan Zona De Promesas, un álbum de remezclas que incluye la canción titular, mientras que las dudas con respecto a su futuro flotan en el aire. 

 

Durante 1994 Gustavo debuta en solitario con Amor Amarillo, Charly se aleja de la música, y Zeta además de una breve participación en el disco de Gustavo, asume créditos como productor de Peligrosos Gorriones. Ese mismo año el bajista se sume en una fuerte depresión debido a la muerte de su hijo en un accidente automovilístico. Sus compañeros de banda lo apoyan en ese difícil momento, permitiendo recuperar poco a poco la relación personal y profesional que se había deteriorado luego de tantos años de grabaciones y giras por Latinoamérica como la banda por excelencia del rock en español. 

 

Cuando Soda se reunió nuevamente en 1995 las tensiones se habían relajado lo suficiente entre los miembros como para pensar en grabar un disco. Consideraban que habían llegado a un punto donde se reconocían a sí mismos como una leyenda andante del rock en español, pero a la vez sentían que ese status les podría permitir encarar nuevos horizontes creativos, como bien habían probado en Dynamo. Cosa que básicamente implicaba experimentar desde su concepción pop, permeada por años de sodamanía y el crecimiento personal de sus miembros. Dispuestos a dar un nuevo paso hacia el futuro comienzan a grabar, sin saberlo, su último álbum de estudio como Soda Stereo.

 

El Disco

 

Luego de probar lo ruidosos que podían ser con el shoegaze y el madchester de Dynamo, Gustavo aplicó la experiencia a un terreno más relajado en Amor Amarillo, coqueteando con el dream pop y formas diferentes de la neo psicodelia. Para el momento en que inician las grabaciones de Sueño Stereo, las lecciones que dejaron esas exploraciones confluyen con el britpop que pegaba fuerte en el Reino Unido y la “movida sónica” que Babasónicos, El Otro Yo, Los Brujos y Peligrosos Gorriones venían representando en Argentina con el apoyo de los propios Soda. 

 

Entre esa amalgama de influencias, probando su devoción por The Beatles y (más importante aún) su capacidad para hacer música variada, Sueño Stereo viene a ser como su Abbey Road. Su madurez y su capacidad para seguir desafiando sus propios límites y los del rock latinoamericano sorprende por un punto donde generalmente las bandas ya no tienen nada que probar. 

 

No obstante, un acople que ha transitado por tantos géneros tenía instintivamente la necesidad de hacer algo ambicioso. No es que buscaran dar un paso, es que ese paso era inevitable y ellos lo asumieron como venía. De esa forma, las canciones fluyen con naturalidad, siendo consecuentes con el panorama del alternativo en esos días y con su propio legado como banda.

 

Es así como “Ángel Eléctrico” bebe directamente del shoegaze de Dynamo pero se siente más relajado al estilo de Cocteau Twins. Lo mismo ocurre con “Disco Eterno” que se prefiere orientar a una dinámica más contundente. “Paseando Por Roma” y “Ojo De La Tormenta” hacen lo propio con el britpop a la vez que se valen del estilo de Canción Animal, “Zoom” y “Crema De Estrellas” partiendo desde lo acústico tienen más de dream pop y “Pasos” antes de su versión del pseudo Unplugged que grabaron al año siguiente coqueteaba con la electrónica y el trip hop en una base propia de Mazzy Star.

 

El uso de cuerdas es determinante en el tono del disco. “Ella Usó Mi Cabeza Como Un Revolver”, “Efecto Doppler” “Planta” son los ejemplos más evidentes de esa madurez encontrada. Tan así que representan dos polos opuestos. Uno es un número rabioso que usa el despecho (y algún guiño a las drogas) para hacerse fuerte en las guitarras y memorable con los violines. Las otras dos son más tranquilas, más reflexivas y propias de quien recién descubre la new age y la meditación.

 

Pero de las cosas que sorprendieron en Sueño Stereo, las dos pistas que se encargaron de cerrar el disco son sin duda el mejor elemento para entender esa necesidad continúa de buscar nuevos horizontes.“X-Playo” y “Moire” eran directamente deudoras de la música ambiental y fueron lo único que sobrevivió a un proyecto instrumental paralelo a Sueño Stereo

 

Dicho proyecto consistía en un disco doble. Uno serían las canciones que acabaron conformando el álbum y que debían ser las más accesibles. El otro disco se suponía que iba a ser instrumental. Sin embargo Sony rechazó la propuesta por considerar que no era comercialmente viable, sobreviviendo solo esos dos temas. Curiosamente, unos años más tarde Café Tacuba aplicaría esa idea del disco doble mitad instrumental-mitad vocal en Revés/Yo Soy. Lamentablemente en ese caso las ventas no fueron buenas y la disquera terminó contrato con los mexicanos.

 

Recepción

 

 

Sueño Stereo apareció en un punto donde la fiebre del rock en español se encontraba en lo máximo. Tanto en el lado más pop (La Ley, Enanitos Verdes, Fito Paez, Andrés Calamaro) como en algunos enfoques más desafiantes (Café Tacuba, Babasónicos, Los Fabulosos Cadillacs, Aterciopelados), aparecían trabajos importantes que sumados al receso podrían haber hecho pensar en que Soda Stereo se iba a quedar rezagada del resto.

 

Nada más lejos de la realidad. En tan solo dos semanas alcanzó el disco de platino, encabezó las listas en varios países latinoamericanos y se ganó el aplauso de la crítica por ese equilibrio delicado entre accesibilidad, experimentación y madurez. La Gira Sueño Stereo pasó por las plazas más importantes de Latinoamérica entre 1995 y 1996, ratificando ese momento inesperadamente inspirado, incluso para ellos mismos. De hecho la Rolling Stone en su edición norteamericana lo calificaría en el 2012 como el cuarto álbum más importante del rock latinoamericano. Logro destacable si se toma en cuenta que ni siquiera incluyeron a Canción Animal en la lista. 

 

Legado 

 

Lo que ocurre con Sueño Stereo es que básicamente la tendencia vuelve a cambiar. La electrónica recupera progresivamente su lugar de privilegio en el ámbito internacional, a la par que el britpop marca la pauta en la forma de tocar guitarra, teniendo cuidado de mantener la línea psicodélica que arrastraban de Dynamo y el disco solista de Cerati. Eso y la movida sónica que domina Argentina son los puntos clave para la creación de un trabajo mucho más ambicioso de lo que los propios Soda podían esperar. Tan así que hubo varias pistas que acabaron por fuera de Sueño Stereo y debieron incluirse en su siguiente proyecto, el “desenchufado-enchufado” Confort y Música Para Volar.“Sonoman” (que iba a parar en el fallido disco instrumental) “Planeador”, “Coral” y “Superstar”  fueron esas canciones, siendo hasta la fecha inexplicable el motivo por el cual acabaron teniendo un lugar tan marginal en su catálogo. Eso con todo y que “Planeador” brilló por si sola un año después, cuando la tocaron durante su gira de despedida en 1997. 

 

No parecía en ese momento que Sueño Stereo significara el final, sino más bien el comienzo de algo. Pero las tensiones personales al interior de Soda resurgieron (así como la sensación cada vez más perceptible de que a Cerati se le había quedado corto Soda Stereo en lo creativo) y luego de que Confort y ese Unplugged enchufado prolongarán un poco más la agonía, se separan en 1997 con una mini gira final que incluye su presentación en la cancha de River y las “gracias totales”.

 

Muchas de las lecciones aprendidas en Sueño Stereo serán aplicadas por Gustavo en su primer álbum posterior a la separación, Bocanada, donde esa versatilidad enmarcada en la neo psicodelia se ve aplicada tanto en las canciones mas pop como en las mas experimentales, donde tiene bastante presencia la electrónica. Dentro de las canciones de Soda que tocaba ocasionalmente en sus shows solistas, solo incluyó una de Sueño Stereo: “Planta”, la cual apareció en el DVD de la gira Ahí Vamos Tour.

 

 

Para la gira de regreso de Soda en 2007, decidieron enfocarse en su material ochentero (probablemente pensando en el furor del post punk revival, a la par que en la nostalgia de Nada Personal o Signos), por lo cual Sueño Stereo se vio notablemente relegado en los setlist. De ese álbum solo tocaron “Zoom” y “Disco Eterno” durante esa gira.

 

Con respecto a las bandas posteriores, probablemente la que mejor capturó con el tiempo el ejemplo de Sueño Stereo fue Zoé, especialmente en Programaton. No solo por el disco en si (que maneja ese concepto neo-psicodélico hijo del britpop entrecruzado con toques de electrónica), sino porque durante la gira promocional lograron dotar a sus canciones de una atmósfera similar a la que transmitía Soda en ese momento. Se podría hablar también de Babasónicos y su metamorfosis en Jessico e Infame.

 

Como sea, es claro que ese sonido se hizo una norma general en muchas de las bandas que aparecieron en los últimos diez años. Es por eso es que 20 años después, queda claro que Sueño Stereo pasó de ser vanguardia madurada por la experiencia, a un santo grial que todavía sirve como base para entender el sonido de las bandas latinoamericanas vigentes en la actualidad.

 

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