Artículos, Entrevistas

Tesoro nacional: Maru Yamayusa

Octubre 14, 2017

 

Por Andrés Garrido

 

 

Maru Yamayusa es una de las actrices más carismáticas y talentosas que ha dado la historia de Colombia.  Su recordado personaje de “Josefaen la serie “Dejémonos de vainas“, logró ganarse el afecto del público e inmortalizarla en el imaginario de todo un país.

En las trágicas décadas de los 80 y 90, Colombia necesitaba más que nunca una heroína cómica que transmitiera sonrisas a los hogares, la encontró en la figura de Yamyusa y su personaje “Josefa“, una divertida empleada domestica de una familia de clase media bogotana que nos alegraba cada semana con sus ocurrencias. ¿Por qué la actriz tuvo la capacidad de conectar tanto con el público colombiano? Simple, “Josefaéramos todos los ciudadanos de a pie, era nuestra vida diaria la que reflejaba la actriz en la pantalla, es por eso que todavía es tan apreciada por el público.    

Maru Yamasuya es de esas actrices que ya no se ven en la TV, su talento nato para la comedia fue un regalo del cielo. Pertenece a una generación de artistas que ya no existen, es una en un millón y es por eso que merece el rotulo de “Tesoro Nacional“. Tuvimos la suerte de seguirla en la obra “Caliente Caliente” (lea la reseña de la obra), donde se roba el show con sus divertidas intervenciones, la comediante es el eje central del espectáculo que merece cada aplauso de un público entregado desde el primer instante.

Maru Yamayusa es mujer sincera y directa, en la entrevista nos cuenta un poco sobre su vida y trayectoria, las dificultades de los actores y la industria televisiva, la creación de “Josefa“, su trabajo con el gordo Benjumea, la obra “Caliente Caliente” y su colaboración con distintas fundaciones. Sin más preámbulos, los dejamos con un símbolo de la TV colombiana: Maru Yamayusa.     

 

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“Mi vida es dramática y trágica, pero como personaje le puedo mamar gallo a la vida, a la gente, a las situaciones”

 

N: ¿Cómo surge la propuesta de “Caliente Caliente”? 

Maru Yamasusa: Marta Liliana Ruiz tenía organizado su trabajo: libreto y elenco. Yo le dije que no iba en esa propuesta, después supe que las actrices no querían trabajar en esa obra por aquello de los 50 años. En Colombia no hay actrices de 50 ¡Todas tienen 49! Eso me molestó, sentí que era una manera muy arrogante para con sus colegas, entonces dije: ¡Yo lo hago! Hablamos con Marta, nos pusimos de acuerdo y organizamos el libreto. Generalmente cuando es teatro y comedia, yo tengo que solicitar muy respetuosamente que se me permita opinar. Yo tengo un reloj biológico natural de sensaciones, emociones y ritmo en comedia; eso lo desarrollamos muy pocos  en el mundo. Eso lo aprendí y lo desarrollé trabajando 30 años en comedia musical con el  gordo Benjumea.

 

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N: ¿Por qué no quería formar parte del reparto?

MY: Primero leí el libreto y noté que habían unas falencias de la menopausia. El libreto era rico, bueno, excelente, pero era como una idea mezclada. Dije muy respetuosamente: Marta, cambiemos ese libreto.  Era la primera vez que trabajaba con ella y usted no va a llegar como empleado a decirle al dueño del negocio: “Esa vaina está mal hecha, venga la arreglamos…”.  No, usted tiene que adaptarse y respetar.

Yo a ella la admiro, la respeto y me gusta  lo que hace. Yo vi “Las Ejecutivas” y quedé matada, me encantó. Nosotras nos conocimos en “Dejémonos de vainas“,  cuando ella era todavía una reinita divina. Ahí trabajamos mucho tiempo, pero en teatro no nos conocíamos y nos pusimos de acuerdo. Ella misma organizó las ideas y  yo le dije: “Usted me tiene que permitir cierta libertad, yo tengo una sensibilidad innata”. Yo nací de un clown empírico y de una loca bailarina empírica, yo salí con las dos vainas mezcladas y eso es lo que yo me gozo en la vida. 

 

 

N: ¿Tiene alguna formación musical? 

MY: Mi formación musical fue en la escuela de teatro y con profesores independientes, hasta el día de hoy les pago para que me ayuden a limpiar vicios. Yo soy una discapacitada musical, soy arrítmica pero afinada. Me ayudó un aparato que tiene Pipe Guzmán, él hacía la métrica, la cortaba, la llevaba y la ponía, esa es la delicia de hoy en día con la tecnología. Yo me casé con un músico con oído absoluto, con él que también aprendí, pero Dios no me dio el reloj en la música, por eso me gusta más hacer coros.   

 

N: ¿Cómo preparó el personaje?

MY: Yo tengo un personaje al que le cambié el nombre. Yo me presentó como Maru pero después le digo al público: hoy voy a ser tal… Yo no me interpreto a mi misma, mi vida es dramática y trágica, pero como personaje le puedo mamar gallo a la vida, a la gente, a las situaciones. No veo que eso sea un problema, las otras actrices supieron manejar sus vivencias y las pusieron. De hecho, ahora cada una tiene un nombre diferente. A Kristina Lilley le dio un cáncer, pero el personaje también lo sufrió; existe una libertad de juego con los personajes.

Ya como persona tendríamos que hacer un stand up o un monólogo. Hay un parlamento de la obra que no me gusta y no quería hacerlo, pero a Marta no le importó y eso me pareció muy valioso. Hasta el día de hoy ese parlamento me ha incomodado, pero como no lo digo yo, lo dice mi personaje Leidy Petruma… Al personaje no le importa lo que siente, piensa e insulta, al que le caiga el saco que se lo ponga. Yo tengo el cuidado de no maltratar a mis compañeras, pero en el juego de los personajes me permito hacerlo.      

 

N: ¿Cuánto sobre usted hay en el personaje?

MY: Solo los síntomas de la menopausia. Yo llevo con menopausia 15 años, la mía fue precoz, a destiempo.  Yo he estudiado y he tratado de ser actriz, hasta el día de hoy sigo estudiando y estoy abierta a aprender de la humanidad. La realidad es la que me lleva al todo. Yo estudié instrumentación quirúrgica, acá los estoy viendo (al equipo de Nova Crónica), veo como él habla, como respira, como mira y trato de saber que es lo que piensa, como hace la entrevista. Mi entrenamiento previo me permite observar a la gente, saber si oxigenan bien, si están con droga, pepas, enchutados, si la aspiraron o simplemente tienen un liquido de esos que llaman energético. Tengo la habilidad, el entrenamiento y la observación de actriz, eso enriquece mi trabajo, es lo que me ayuda para trabajar en la comedia. Yo tengo la chispa del buen humor y me la gozo toda

 

 

N: ¿Cómo fue la creación del personaje de “Josefa”?

MY:Josefa” es personaje mio, no es de Bernardo ni del periodista Daniel Samper. El gordo Benjumea  dirigía una comedia que se llamaba “Los de al lado“, yo hacia maquillaje y estudiaba en la escuela de teatro. Un día no llegó un personaje que se cayó de un carro y se fracturó. El gordo tenía que hacer un capitulo y no había libreto ni nada… él me dijo: “hermana, improvisemos”… Yo me inventé a una mujer que era un híbrido entre campesina y citadina de clase baja, por eso es que ella habla así (hace la imitación del personaje).

Yo no tuve el tiempo de estudiar el acento boyacense, yo tenia estudiado otros acentos, pero el gordo quería el boyancese entonces me lo inventé… “Su madre se llamaba María del Carmen y ella hablaba así” (hace otra imitación).  Cuando Bernardo lo vio, me dijo: “Yo quiero ese personaje, pero lo vamos a arreglar de tal forma”. Él me dio unas indicaciones y así nació Josefa, el nombre es de Bernardo, pero el personaje es mio y viene de “Los de al lado”.   

 

 

N: ¿Por qué cree que la serie y su personaje siguen cautivando a los colombianos?

MY: Yo diría que en el fondo los colombianos somos gente buena. A usted vienen y le dicen: “Hermano, mire que acá el caballero anda deprimido, la hembra lo dejó”. Usted lo primero que piensa es: “Hermano tomémonos un tinto, un café, una pola, camine hablemos”. Eso es lo primero que he estudiando del Colombiano. Yo trabajo en diferentes fundaciones y he tratado con asesinos, rateros, ampones, drogadictos y alcohólicos. Lo primero que veo es que por instinto el buen colombiano sale a darle la mano al que lo necesita. 

 

N: ¿Cómo es su trabajo en las fundaciones?

MY: Yo hago un acompañamiento y escucho. Generalmente los problemas afectivos y familiares llevan a eso (drogas, alcohol). Son muchas historias, yo lo que hago es ir a hablar con ellos, hacemos como unas terapias que se llaman constelaciones familiares, son para ayudar a desbloquear y a liberar cosas que los seres humanos traemos de ancestros y que se repiten en la familia: ¿cómo así que ese man todavía vive metiendo droga? acuérdese que mi tío, mi abuelo, fulano y sultano también lo estaban. Son como unas cadenas, lo que dicen los cristianos y católicos: “maldiciones generacionales“.

Yo soy muy mesiánica y trabajo para Jesús. El cura de la iglesia maneja como 44 casas de gente con problemas, ellos quieren volver a vivir, él me permite ir a charlar con ellos. No lo hago siempre, solo cuando tengo el tiempo. Voy llamando a las casas, les pregunto: ¿cómo va todo? ¿cómo están?  ¿hay plata? ¿hay comida? Sino la hay, recojo entre los amigos ricos y hago mercado. Voy y les hago un chocolate, charlamos y nos reímos.

Estuve en Calarca, los disfracé, los maquillé, hicimos unas dinámicas, ¡Dios Santo! ahí me enteré del drama y la tragedia que los llevó a estar donde estaban… Hay casas donde el papá viola a la niña y en vez llevar comida lleva droga ¿qué puede esperar un niño de esos? He tenido que prepararme un poco en psicología y en todo…

 

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N: ¿Cuál es su opinión sobre la industria televisiva en Colombia?

MY: Es doloroso aceptar que no hay buenos libretistas. A las pobres programadoras les ha tocado reciclar todo. México se ha llevado buenos actores, directores, libretistas, pero yo creo que nos hace mucha falta la gente imaginativa. No me gustan los reality, generalmente la gente saca el lado doloroso de su vida y eso no es para hacer plata, pero uno joven se le mide a lo que sea con tal de generar publicidad y que lo conozcan, eso es respetable. Me da mucho pesar por varios colegas que son muy buenos y están en la banca. Yo desde que decidí no hacer más casting he tenido que rechazar trabajo en televisión, cine  y teatro.

Me gusta hacer poco y bien hecho. Yo quisiera tener a los mejores directores, alguien como Jorge Ali, yo quería trabajar con él y me duele no haber podido llegar a sus manos, lo que uno aprende con cada ser humano es grandioso, pero lamentablemente no pude. Salió una película y tampoco pude, me han salido obras de teatro… A la obra han ido a vernos muchos directores y escritores, pero yo no puedo decir: “Hasta aquí trabajo, me van a pagar mejor o lo que sea…”. Es una responsabilidad que asumí y la tengo que realizar. Yo no estoy en el grupo de actores que han olvidado, yo tengo que agradecer a RCN, Caracol, Colombiana de Televisión, Fox, ellos me han llamado y no he podido, pero con lo que hago estoy contenta y bien. 

 

N: ¿Cuáles son las mayores dificultades para los actores?  

MY:  La mayoría de actores han pasado por situaciones de pobreza, algunos han tenido una familia disfuncional. Todos tienen unas historias  maquiavelicas. Yo he sido como un confesor para mucha gente. Yo cuido mucho a mis compañeros, sus debilidades y falencias las vuelvo valores, virtudes.

 

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