Clásicos

The Clash: El motín blanco

Mayo 21, 2017

The Clash, el debut, y el motín blanco

 
Por Daniel Ospina

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Se desafiaron a llevar al punk más allá de sí mismo, cuando todavía no era necesario hacerlo.

Siempre preferí a The Clash por encima de los Sex Pistols. No solo por tener el carácter explosivo del que también alardeaban los creadores de “God Save The Queen”, sino porque lo que con Rotten y compañía era “no esperar futuro para nadie”, con Strummer y asociados era advertir que “las mejores oportunidades son las que no te ofrecen”. Decían que sí, las cosas andaban mal con Inglaterra, pero dejaban claro que el cambio dependía de quien estuviera dispuesto a salirse de la zona de confort. De eso habla “Career Oportunities“. Y de eso habla esta retrospectiva, dedicada al debut de “la única banda que importa”.

 

 

 

Contexto

 

Mick Jones, Paul Simonon y Terry Chimes habían hecho parte del grupo London SS, un nombre importante en el emergente punk británico que sirvió mas para audicionar futuras estrellas que como una banda propiamente dicha, por el cual pasaron nombres tan importantes como Brian James y Rat Sacbbies de The Damned, Tony James de Generation X, o Topper Headon que se uniría a The Clash luego de la salida de Chimes.

Luego de que London SS se disolviera, Jones, Simonon y Chimes deciden armar una nueva banda por sugerencia de su manager Bernie Rhodes. Este les sugiere también escuchar al cantante de una banda de pub rock llamada The 101’ers que podría funcionar bien para la banda. Ese cantante era Joe Strummer.

Luego de verlo en vivo, los miembros lo invitan a unirse a The Clash, propuesta aceptada por Strummer. Un tiempo después reclutan un segundo guitarrista, Keith Levene, que no dura mucho tiempo, siendo expulsado por no asistir a los ensayos y posteriormente unirse a la nueva banda de John Lydon, Public Image Ltd. Luego de telonear a los Sex Pistols en Sheffield y una nota en el NME, firman con la CBS en 1976. Chimes abandona temporalmente la banda por conflictos con el resto de miembros, pero decide volver un tiempo después para grabar el primer álbum de la banda. Luego de grabarlo, abandona para ser reemplazado por Topper Headon.

 

El disco 

 

The Clash siempre lanzó discos con carga política. Todos la tenían. En ese ámbito siempre fueron más directos que los Pistols, siendo de los primeros en ligarse directamente con la izquierda. Pero lo que hace especial ese primer álbum no es otra cosa que el hecho de que las letras y la música iban completamente de la mano, cosa que en los siguientes discos se perdió un poco. Porque si bien seguirían creando grandes letras, London Calling logro su status de leyenda por ser el “disco fusión” por excelencia, más que por su contenido lírico. 

Era un álbum que tenía el espíritu de los Ramones (dicho por la misma banda): sin interrupciones, directo, osado y a veces insolente. Pero especialmente consciente de su lugar en el mundo, cuando todavía valía la pena luchar por y para la masa oprimida. Anticiparon el por qué del britpop (invasión de los estadounidenses y estancamiento de la sociedad londinense) en “I’m So Bored With The USA” y “London’s Burning”, denunciaron con rabia el abuso de autoridad y la recesión británica en “White Riot”, “Career Oportunities”, “Hate & War” y “Police & Thieves”, desafiaron el tabú de usar el condón en “Protex Blue”, y se dieron el lujo de meter algo de comedia en “Janie Jones”, “Garageland” y “Remote Control”.

 

 

Pero el homónimo de The Clash no era un álbum más con guitarras mal ejecutadas, como solía calificarse al punk en esos años. Primero porque entre la inspiración ramonesca y la mayor educación musical de Strummer arrojaban resultados más melódicos que los de sus contemporáneos. Y segundo, porque ya en canciones como “Hate & War”, “Protex Blue” o “Cheat”, daban indicios de que el rockabilly o el country eran inspiraciones importantes en sus todavía primitivos rasgueos. Mención aparte para “Police & Thieves”, un cover a la canción de Junior Mervin, originalmente escrita por el legendario productor Lee “Scratch” Perry, siendo la única que supera los 3 minutos de duración, extendiéndose a los 6. Un primer aviso de la importancia del reggae en el sonido de la banda.

 

Recepción

 

El debut de The Clash llego a ser el disco más importado en la historia de los Estados Unidos. Esto se debió a que Epic Records, la distribuidora de CBS en ese país, encontró las letras y el sonido del disco bastante crudos para el público norteamericano, mas bohemio y menos vándalo que el británico.

Con el paso de los meses mas y mas gente se iba sintiendo identificada con las letras, mas directas y capaces de retratar la confianza decaída de los estadounidenses luego de Vietnam, Watergate y la crisis del petroleo. Por ese motivo unos años mas tarde la banda lanza con Epic una versión modificada de su primer álbum a la que se le llamó The Clash US. Esta incluía una versión regrabada de “White Riot” y cuatro canciones de su siguiente álbum Give ‘Em Enough Rope que reemplazaban algunas de las originales. No gozó de mucha popularidad, debido principalmente al éxito del álbum original.

En su momento alcanzó el #12 en las listas británicas, extrayéndose como sencillos “White Riot” y “Remote Control”. La edición especial para Estados Unidos alcanzo el #179 en el Billboard 200.

 

Legado 

Con ese disco, The Clash portaba la esperanza para una generación que se encargaría un tiempo después de llevar la música a límites inimaginables, siendo que ellos se desafiaron a llevar al punk más allá de sí mismo, para luego llevar esa apuesta mas lejos con London Calling o Sandinista!. Cuando vieron que nadie les ofrecería la oportunidad de armar un motín sonoro, lo hicieron por su propia cuenta. Y se convirtieron en “la única banda que importa”.

  
 

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