Crónicas

UNA VIDA DEDICADA AL FOLCLORE II

Junio 13, 2017

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Vélez: Cantando guabina y bailando el torbellino

Por Jorge Alexander González (Invitado)

 

En la danza del torbellino, el hombre corteja a su pareja mediante un juego zigzagueante en sus movimientos mientras que la mujer se muestra indiferente al coqueteo.

 

Tuve la fortuna de acompañar a la profesora Celina a una izada de bandera que conmemoraba la revolución de los comuneros. En la cual se hicieron unas preliminares para elegir el conjunto musical y la pareja de baile que representara al Colegio Nacional Universitario de Vélez en el festival folclórico estudiantil que para esta versión se celebrará entre los días 26 y 28 de julio conmemorando varios años del mismo. La profesora Celina participo como jurado de elección. Es digno de mencionar como niños menores de diez años participan con tanto entusiasmo y amor por su cultura buscando perpetuar las tradiciones culturales de la tierra veleña y santandereana.

 

Esta preliminar empieza con la danza del torbellino (danza de origen boyacense) el cual es un baile que se hace en parejas que en su coreografía forma un ocho. Al hablar del torbellino veleño se hace una conmemoración a las necesidades espirituales de los indígenas cocomes cuando ofrecían sus homenajes a los dioses. El paso básico es un trote indígena y el ritmo era interpretado era interpretado en tamboras alargadas y pitos parecidos a la flauta.

 

Luego con la llegada de los españoles su ritmo se adaptó a nuevos instrumentos como el tiple y el requinto. En la actualidad la interpretación es llevada a cabo por conjuntos musicales. El requinto y el tiple constituyen la parte de instrumentos de cuerda, la percusión es llevada por instrumentos como tambores, carracas de burro, los quiribillos que son instrumentos constituidos por quince tubos de caña (caña brava) a través de los cuales pasan quince cuerdas cuyos extremos son amarrados, cuyo sonido característico se produce cuando se tensionan los dos extremos de las cuerdas haciendo que los tubos choquen entre sí.

 

Otro músico interpreta el alfandoque un instrumento de sacudimiento que se compone de un trozo de caña de azúcar en forma de cilíndrica. Otro instrumento es la sambumbia cuyo sonido característico se obtiene a partir de la fricción de una varilla de madera insertada dentro de una vejiga de vaca la cual envuelve la parte expuesta de la tutuma. En la danza del torbellino, el hombre corteja a su pareja mediante un juego zigzagueante en sus movimientos mientras que la mujer se muestra indiferente al coqueteo. Posteriormente viene el baile de moño el cual mezcla el torbellino con un desafío de coplas que se recitan entre cantando la música y uno de los músicos recita intercaladamente “Moño pa’ ella o Moño pa’ el”.

 

Para una persona inexperta y con poco conocimiento del tema como es mi caso, los diferentes grupos que presentaron su coreografía lo hicieron muy bien; las coplas tienen cierto tono picaresco que causan cierta gracia y despiertan aplausos entre los asistentes mientras que para un especialista en la materia con la experiencia de la profesora Celina los errores son notables a simple vista. Otro elemento de gran importancia fue la elección de la cantante de un género conocido como guabina el cual es un canto cadencioso y triste que proviene del principado de Asturias en España. En la región veleña fue tomada como tonada campesina empleada en las labores del campo. Después de tres horas de presentación de los diferentes conjuntos, los jurados analizan los resultados y hacen las selecciones de los mejores conjuntos y parejas de baile que representaran al colegio para su posterior presentación en las festividades.

 

 

Encuentro con su familia, amigos y conocidos

 

Estando en el Colegio Nacional Universitario de Vélez aproveché el tiempo para establecer una charla informal con algunos colegas de trabajo. El profesor Edilmo Orobio quien es el coordinador de la jornada de la tarde en la institución anteriormente citada, dijo lo siguiente: “la profesora Celina ha sido fundamental en el proceso llevado con estos niños. Su aporte es más que extraordinario”. Mientras que el teniente de la policía John Alexander Quiroga comento: “el trabajo llevado a cabo con estos niños es tan bueno que me permite afirmar que los habitantes del municipio pueden tener mayor tranquilidad ya que los aleja de las malas prácticas de vida”.

 

Una de las participantes en el certamen de nombre Andrea Duarte quien tan solo tiene nueve años de edad señalo: “Me gusta porque me divierto y mis papas están contentos con la presentación”. La profesora Celina me comenta “hasta hoy en día muchos alumnos se acuerdan de mí, incluso me saludan y sonríen a verme”. Este es otro motivo de orgullo para ella. “Incluso me invitan a un café y me cuentan cómo van sus vidas” dice la profesora con cierta nostalgia. Después de las presentaciones observo como los alumnos aun hablan con ella. La saludan con mucho cariño, ella es una persona muy cercana con ellos y aun ella se llena de emoción al ver que no pasa inadvertida en la vida de sus alumnos.

 

Otro reconocido compositor e intérprete de la región llamado Hermes Espitia quien a la vez hizo las veces de jurado manifestó: “afortunadamente en la región contamos con personas que aún se preocupan por la perduración y promulgación de los valores culturales del pueblo”. Una vez terminado la izada de bandera nos dirigimos a casa de sus padres. Allí disfrutamos de una entretenida tertulia con su familia. Su señora madre, Adela Angulo le dirigió la palabra a su hija.

 

-Mijita, échese una coplita.
A lo que la profesora respondió
-Si mamacita hay les va la copla:
Imitando la perdiz,
Sus pasos tan delicados.
Se bailan con elegancia
Los torbellinos versados. –

 

La satisfacción se refleja en el rostro de la señora Adela. Por su parte su padre don Ricardo sonríe pero él no lo hace por escuchar las coplas de su hija debido a problemas auditivos sino por la expresión de felicidad en su amada esposa. Esta es una familia que cada ocho días en sus conversaciones recuerda cómo era la vida en el tiempo de antes. La profesora Celina me dice: “mis padres tienen un muy lúcido recuerdo del tiempo de antes. Recuerdan las costumbres, las tradiciones.” Además añade: “toda nuestra familia se reúne a su alrededor para es cuchar sus historias. Son realmente fascinantes.”

 

La señora Adela quien es la madre nos comenta: “antes la música de la guabina y el torbellino nos acompañaban en el quehacer del campo, en las fiestas y en las romerías religiosas”. Lo dice con una nostalgia que invade el alma. Ella no entiende como poco a poco la modernidad ha desplazado la música de sus ancestros y sus amores por la moderna. Ella concluye con esta lapidaria frase: “el folclor veleño es parte de nosotros, es una lástima que los jóvenes de ahora no aprecien esta música tan hermosa.”

 

 

La nueva generación de la guabina y el torbellino

 

Después de esta visita a casa de sus padres la profesora Celina me invita de nuevo a su casa. Allí me comenta que en compañía de su esposo desde jóvenes inculcó en sus hijos el deseo de participar en familia de los numerosos certámenes que se celebran tanto en la provincia de Vélez como a nivel nacional y sobretodo las ganas de querer saber más a nivel musical. Producto de esto una de sus hijas quien se llama Eddie Liliana estudio música a nivel profesional en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en la ciudad de Tunja, siguiendo la tradición musical legada por sus padres. En la actualidad es profesora de danzas folclóricas en la ciudad en la que llevo a cabo sus estudios universitarios, y hace parte del grupo Raíces de nuestra tierra, su compromiso le han permitido llevar una muestra folclórica a diferentes países del mundo entre ellos México y el Este de Europa. En esos días en que estuve en Vélez tuve la oportunidad de conversar con ella sobre su trayectoria, su pensamiento sobre el folclor y sus metas a futuro.

 

Al preguntarle sobre actitudes y habilidades de los compositores sobre para ser un reconocido interprete se hace o se nace ella me dijo: “aunque es muy importante contar con cierto número de habilidades y cualidades para la música, un artista que cuenta con la disciplina y el apoyo de su familia para no desfallecer, lograra cualquier meta porque cuando las cosas se hacen con amor y respeto al arte, todo es posible.” Lo que más me impacto es la huella tan significativa que su señora madre ha dejado en ella ya que a futuro tiene pensado llevar las tradiciones propias del municipio a países tan lejanos como Japón y China, para que nuestro folclore veleño trascienda fronteras.

 

Por ahora Eddie está inculcando el amor a este folclor a sus sobrinos de nueve y siete años llamados Jesús Manuel y Laura Camila quienes ya están dando los primeros pinitos en este arte y a sus alumnos de Tunja aunque estos últimos no presten el suficiente interés por la música folclórica. Sus otros dos hijos, a pesar de no estudiar música siempre llevan presente el amor por las tradiciones propias de la “tierrita” como ellos lo manifestaron, ya que además de conocer personas que han sido de gran importancia para sus vidas profesionales, podrán en un futuro contar con orgullo a sus futuros descendientes que en cada participación de la que hicieron parte, dieron todo de sí, y cada aplauso y felicitación son más que una recompensa.

 

La profesora Celina aún tiene esperanza en que esta tradición folclórica veleña permanezca y sea transmitida de generación en generación. Ella cree que siempre estará latente el interés por la música folclórica y como ella asegura rotundamente:” si la manifestación del folclor es nacimiento, vivo, moribundo y muerto. Me gustaría que después de cinco lustros de la existencia permanezca vivo y vigoroso”.

Lea también la parte I

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