Clásicos

El viacrucis del Duque Blanco

Mayo 19, 2017

David Bowie: Station to Station
Por Daniel Ospina

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Sentí indispensable hablar de una obra maldita en la carrera del británico disfrazada de transición. Es importante por lo que significó en ese punto de su carrera tomando en cuenta su trayectoria previa, pero sobre todo por lo que iba a ocurrir más adelante. 

 

El nacimiento del Duque Blanco, los coqueteos con los extremos fascistoides y el eurocentrismo. El punto más agravado de su adicción a la cocaína, pero a la vez la antesala para su periodo creativo más importante. Es momento de hablar de Station To Station, un concepto al que nadie esperaba que volviera, pero al cual fue llevado por once años de retiro forzoso de los escenarios.

 

Contexto

 

Corría el año de 1976 y Bowie se encontraba todavía inmerso en su afán por ingresar en la cultura norteamericana, luego de anotarse un éxito notable con Young Americans. En ese álbum se había orientado hacia el funk y el soul, dejando de lado el glam rock de sus trabajos inmediatamente anteriores. Por esa época vivía en Los Angeles, en medio de una adicción irrefrenable a la cocaína que le llevaba a sufrir episodios de paranoia, acrecentados por su afición a la literatura de gente que podía ir desde Friedrich Nietzche, hasta el ocultista Aleister Crowley.

 

Al mismo tiempo, se encontraba inmerso en la filmación de El Hombre Que Vino De Las Estrellas, su primer papel importante en el cine, y en el cual se suponía que aportaría la banda sonora, pero finalmente se vio impedido de hacerlo por sus adicciones. Con ciertas libertades dadas por el director Nicolas Roeg, Bowie pudo darle forma a su personaje en la película y forjar una extensión del mismo que se convertirá en su nuevo alter ego: el Duque Blanco.

 

En cierta forma fue una reacción a la figura de Ziggy Stardust, como si sintiera que todavía lo perseguía y necesitara crear un contrapeso que le permitiera lidiar con eso. Musicalmente también lo influyó el voltear su vista al krautrock alemán, que en esos momentos pasaba por su mejor momento con la aparición de agrupaciones como Kraftwerk, Can o Neu! Era entonces también una reacción ante su fijación en el soul y el funk, como si fuese el momento de mirar hacia Europa en busca de inspiración.

 

El disco

 

 

Compuesto de únicamente seis canciones, no se tiene muy claro hasta el día de hoy en qué fecha fue grabado, pero se rumorea que pudo ser entre octubre y noviembre de 1975, poco antes de que intentara trabajar sin éxito en la banda sonora de El Hombre Que Vino De Las Estrellas. Fue coproducido por Bowie y Harry Maslin, responsable de dar los toques finales a Young Americans, a quienes se le incluyeron los músicos que lo van a acompañar durante el resto de los setenta: el guitarrista Carlos Alomar, el bajista George Murray y el baterista Dennis Davis. Adicionalmente se incluiría al pianista Roy Bittan y al guitarrista Earl Slick para el trabajo en estudio.

 

Lo increíble es que los músicos involucrados recuerdan poco o nada de las grabaciones, debido al consumo generalizado de cocaína durante las grabaciones. La complexión física de Bowie era delgada, pálida y fría; cosa que se supo aprovechar bien en la portada del disco, donde se ve al cantante en la capsula espacial de El Hombre Que Vino De Las Estrellas, regresando a su hogar.

 

La canción titular “Station To Station” inicia con el ruido de un tren para irse transformando con el paso de los minutos en un número típico de Young Americans. De ahí se reconvierte en un rock no tan alejado del que hacia en los tiempos de Ziggy Stardust. Todo eso mientras da muestras de lo encerrado en si mismo que se encuentra Bowie por esos días con su fascinación ocultista, donde se pueden encontrar referencias al Viacrucis y a la Cabala en la letra. Esa canción representa el principal argumento a favor de quienes sostienen que el álbum refleja su necesidad de volver a Europa y concluir definitivamente su aventura estadounidense, así como el ejemplo máximo de lo que ocurrirá tan solo un años después con el lanzamiento de Low.

 

“Golden Years” sin embargo es una interesante incursión en la música disco que logró éxito en las listas, aunque sin llegar a trascender más allá de la época en que fue lanzada. Aunque tenia alguna deuda con Young Americans, realmente tenia una carga mucho más melancólica, rememorando el pasado. Muy por el estilo de “All The Young Dudes” en la letra. De hecho, es como el epilogo de esa historia. Como rememorando esas cosas en las que creía cuando tenia veinte, ahora que ya ronda los treinta. El ritmo a pesar de emparentarse con la música disco, era bastante frío. Emparentarlo con el krautrock no resulta muy difícil, de hecho.

 

 

Por su parte, “Word On A Wing” con sus guitarras prolongándose hasta el infinito parece anticipar lo que se escuchara en Low y Heroes apenas un año después. La letra fue descrita por Bowie muchos años más tarde como “un precedente a los peores días de mi vida” y “un grito de auxilio”, donde su paranoia y sus delirios de grandeza inducidos por la cocaína causaban cada vez más estragos en su personalidad.

 

Más o menos por esa línea van “TVC15” y especialmente “Stay”, aunque siempre dándole más peso a ese tono funk-soul. En “Stay” queda reflejado el gran dilema del Duque Blanco que interpretaba canciones de forma apasionada a pesar de mostrar esa imagen fría y arrogante, puesto que la letra habla desesperadamente del deseo de que su amada siga a su lado, pero a la vez parece hacer énfasis en ese personaje mitológico que se siente superior al resto. El frenesí de las guitarras de Alomar y Slick entrecruzado con los ecos de sintetizador plasman ese conflicto de forma maravillosa desde lo instrumental.

 

El gran final es con “Wild Is The Wind”, la única canción que no compuso Bowie para la ocasión. Originalmente se hizo conocida por una versión que grabó en 1966 Nina Simone, a quien David conoció durante su estancia en Los Angeles. Con intensidad pero a la vez con suavidad, Bowie da una de sus mejores interpretaciones vocales de ese tiempo mientras se siguen entrecruzando los ecos de sintetizador con la base R&B de la canción.

 

Station To Station fue aclamado por la critica gracias a que demostró una definitiva independencia con relación a su pasado glam rock, permitiéndose explorar otras posibilidades en su música sin tener que alejarse demasiado del rock. A pesar de eso, hubo quienes se preguntaron en ese entonces cuanto tiempo más iba a permanecer Bowie “peleándose con el rock”. Por supuesto, no había en ese momento perspectiva suficiente para entender que él iba detrás de algo mucho más ambicioso.

 

En lo que a ventas se refiere, alcanzó el #3 en los Estados Unidos (su mejor posición en ese país durante 37 años, hasta el lanzamiento de The Next Day, que alcanzó el #2). Se lanzaron como sencillos “Golden Years” (Top 10 en Estados Unidos y Reino Unido), “Station To Station”, “TVC15” y “Stay”.

 

 

Desafortunadamente ese éxito continuaría desequilibrando a la figura publica de Bowie. Poco antes de que arrancara la gira de promoción Isolar – 1976 Tour, se hizo publica su condición de cocainomano luego de una entrevista en la televisión inglesa donde prácticamente no se podía entender una palabra de lo que decía. Muchos años después el propio cantante admitió que durante ese año (y durante las grabaciones de Station To Station) tuvo varias sobredosis por el consumo excesivo de la droga. Había llegado al extremo de que su dieta se basaba exclusivamente en cocaína y leche, por lo cual su condición física también se veía afectada.

 

Bowie continuó profundizando en su personaje del Duque Blanco durante la gira, mostrando abiertamente su fascinación con Alemania y el cine expresionista de Fritz Lang, al hacer énfasis en la iluminación blanca durante sus conciertos para reforzar su imagen fría y distante. Además tuvo la costumbre de abrir sus presentaciones con “Radioactivity” de Kraftwerk e imágenes de la película de Luis Buñuel, El Perro Andaluz. La gira duraría dos meses, pasando por Estados Unidos y Europa, cosechando un gran éxito. Incluso Bowie la consideró como la mejor gira que hizo en el aspecto personal y visual.

 

No obstante, las cosas se pusieron más difíciles durante la gira cuando fue detenido en la aduana de la frontera entre la Unión Soviética y Polonia por encontrarse propaganda nazi en sus posesiones. En Estocolmo se refirió al hecho de que Inglaterra podría verse beneficiada con un dictador fascista, y en Londres acaparó los titulares amarillistas durante gran parte de 1976 por presuntamente hacer un saludo nazi. Aunque hoy se sabe que la foto que capturó ese momento solo lo hizo mientras saludaba al publico sin otra intención aparte de esa, fue el punto de quiebre para esa etapa. Unas semanas después de concluir la gira, Bowie se muda a Suiza, enfocándose por lo que queda del año en la pintura y prolongar su adicción a la cocaína por unos meses más, hasta que finalmente se muda a Berlin junto a Iggy Pop para desintoxicarse y grabar en sociedad con Brian Eno su aclamada Trilogía.

 

Legado

 

 

Station To Station estableció el patrón de grabación que seguiría Bowie en la Trilogía de Berlin, así como en Scary Monsters (And Super Creeps). Primero se grabarían siempre las partes rítmicas de guitarra, bajo y batería. Luego se trabajarían en capas extras de guitarra, saxofón o teclados, luego la voz, y finalmente algo de post-producción con trucos de estudio o capas de reverberación.

 

No fue un disco que se dejara comprender a la primera. Prueba de eso es que al momento de su lanzamiento se le consideraba una extensión de Young Americans. Años más tarde y luego de su etapa berlinesa se le reconoció como una transición en su carrera. No se puede hablar de que haya permitido a otros crear bandas o nuevos géneros, por mucho que le fuera bien en las listas. Es importante por lo que significó en la carrera de Bowie en ese punto, tomando en cuenta su trayectoria previa, pero sobre todo por lo que iba a ocurrir más adelante.

 

Station To Station con su fino retrato de los problemas personales de Bowie, siempre cambia la forma de verlo dependiendo de los años que pasen. Hoy, por ejemplo, lo vemos como el antecedente directo a Blackstar, su trabajo final. Parecería coincidencia que 40 años después de su lanzamiento apareciera Blackstar, pero no me inclino a creer en las coincidencias cuando se trata de Bowie. No es una oscuridad impulsada por las drogas sino por la inminente muerte, así como por los problemas cardíacos que lo llevaron a retirarse de los escenarios en 2004 y la necesidad de despedirse con clase. Se maneja en las mismas coordenadas de la música americana, aunque ahora más distorsionadas por la experimentación en el estudio.

 

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1 Comment

  • Reply Bablofil Mayo 19, 2017 at 6:10 pm

    Thanks, great article.

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    Ayúdanos a compartir ;)